dissabte, 4 de març de 2017

Espejismo




En el lugar más recóndito de la isla me encontré una idea. Hacía tanto tiempo que no tenía ninguna que me pareció un tesoro. La envolví con cuidado y me la llevé a la cabaña. Parecía cansada. La dejé al calor de las brasas y se quedó dormida. Me acosté a su lado, feliz. Por fin podría crear con ella, el relato soñado.
Al despertar preparé el desayuno para las dos. Ella todavía dormía. Extrañada de que no se moviera, me acerqué con sigilo. No respiraba. Estaba muerta.

1 comentari:

  1. A veces ocurren estas cosas, pero a las ideas siempre hay que acogerlas como merecen.
    Un abrazo, Anna

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