Desde una cuneta

Me montas enfundado en chupa y pantalón de piel, con tu casco protector. Yo, entre tus piernas, te respondo con un rugido que despierta amaneceres. Rodamos con prestancia y equilibrio. Bordeamos costas, atravesamos acantilados de piedra caliza que contrastan con el mar y sentimos placer cuando de frente nos acaricia el viento, hasta que languidece la tarde y en el mirador, disfrutamos de ocasos incandescentes que se apagan con la noche.
Sin embargo, hoy todo es silencio. No habrá más roce de tu piel y mi rugido es desesperado. El azar, en un tramo maldito, nos ha adelantado el crepúsculo.

Relato FINALISTA en el concurso Wonderland de RNE conducido por Rosa Gil y Jordi Muñoz, director de la escuela de escritores del Ateneu de Barcelona.

Pretensión

Después de una temporada de descanso, cada vez que reinicio mis escritos, y con ello su publicación, siento miedo escénico. Un temor interno y profundo que, de hacerle caso, anularía mis ganas de volver a empezar.
Una desnuda el alma a tenor de sentimientos, de emociones, de iras, de anhelos, de esperanzas, con el afán de hacerlo lo mejor posible. Diría que no me importa gustar o no (esto no es verdad),  lo que si me importa es que salgan de mi las muchas cosas que todavía me quedan por decir.



El marco viajero

Toda mi vida he visto en la cabecera de la cama del dormitorio de mis padres un marco dorado, barroco,  de gran tamaño,  con un grabado ant...