dijous, 21 de juliol de 2016

Al rescate

¡Qué bueno es estar así! 
Remando siempre hacia arriba, y aunque todo venga mal, tener la fuerza para seguir...
de Celeste Carballo

Llevo unos días de recuperaciones varias.
La más importante, y sin punto de comparación, ha sido la de mi madre que ha regresado al mundo vital perdido tras el último ingreso hospitalario y se encuentra mejor.
Y en otro ámbito, hace una semana que en menos de 24 horas, sufrí la muerte súbita de mi iMac de sobremesa y de mi MacBookAir. Si, si, los dos juntos. Un caos.
No daba crédito a estas perdidas.
Mis últimos escritos desaparecidos, desaparecido también el curso del proyecto de una película, compromiso adquirido que he de presentar en noviembre en el Aula Magna del Hospital Clínico y mucha música, fotos, documentos, y.… todo.
Víctima de la ley de Murphy por una cadena de desaciertos, entre ellos, la ausencia de copias de seguridad por borrado accidental.

Visto lo visto y dado que no puedo salir de vacaciones por mis obligaciones, me he dedicado a explorar nuevos terrenos.
He destripado el ordenador. He extraído el disco duro. Lo he colocado en una carcasa con conexión USB, y lo he convertido en un disco duro externo. He recuperado todo.

El portátil irá al servicio técnico.
Un iMac nuevo, recién comprado, ya funciona sobre la mesa de mi escritorio.
Mucho gasto si, pero al fin y al cabo es materia y poco vale.


dijous, 7 de juliol de 2016

La evidencia nació en primavera

Hay quienes publican el cartel antes de haber escrito la obra de teatro, que es lo mismo que empezar a construir la casa por el tejado. Lo de hacer teatro les viene de familia y es habitual en ellos, por eso no les ha debido de importar el orden de los factores, comerse la lengua y tener que anunciar a "bombo" (nunca mejor dicho) y platillo, el evento. Y la casa ya tiene tejado. Los cimientos, esa bagatela, los irán fortaleciendo y eso, esperando que la lotería de la convivencia con el paso del tiempo soporte la presión de los avatares de la vida.
Estos temas quedan en las entretelas de ellos, de los suyos. Si hubieran sido los otros, las afiladas críticas, propias de rectos principios en apestosas bocas de lengua viperina, hubieran caído sin piedad. Soy testigo.
Y hete aquí, que en cuestión de rasero la vida se equivoca.
Por eso suplico al destino que devuelva a cada uno el mismo trato que da.
Sería lo justo.
De ser así, a esos, no les arriendo las ganancias con lo que les espera.