Nuestros atardeceres en Barcelona



Nuestra habitación tiene vistas panorámicas.
Languidece la tarde.
Nos saludan las luces de la ciudad y los destellos de los aviones que vuelan bajo.
Soy playa abierta.
Desafiante.
Tú, silueta de Nouvel.
Ambos desplegamos oleajes de tonalidades en una nube de muaré.


Comentarios

  1. Color, mucho color en estas líneas, y sensualidad también, porque es un micro destinado a los sentidos.
    Un abrazo grandote, Anna.

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  2. La tarde languidece, pero se abre un universo distinto para quien lo sabe mirar y para quien, como tú, lo refleja tan bien en tus letras.
    Un abrazo, Anna

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