diumenge, 15 de març de 2015

Cofradía del escribiente. Concursos literarios.Seudónimos


Hacía tiempo que tenía olvidada la sección del blog: Cofradía del escribiente.

A veces, se hace difícil decir lo que se piensa. A mi edad, ya no temo presiones de ningún tipo que puedan frenar mi impulso de opinar. Decir lo que pienso ha sido incomodo, también para aquellos que van de tolerantes hasta el día que los contradices, que entonces, desatan sus malicias, algunas hasta extremos de traición. Chaqueteros y chaqueteras con los que te topas, pero sin fuerza para hacerme renunciar a ejercer la libertad de expresarme.

En los últimos tiempos me he adentrado en el tema de concursos literarios y quiero dejar dos pinceladas al respecto.

Si te presentas a un concurso has de tener rigor para seguir las bases, de lo contrario los organizadores o el jurado van a descartar tu escrito.
No quiero entrar en cuestionar la honestidad del propio jurado, bueno, si, si voy a entrar, porque me consta que en algunos casos es interesado y corrupto, capaz de amañar resultados, de inventar datos, o de dar premios a quien ellos deciden. Me explico. El año pasado el concurso que convocó “Museo de la palabra”, dio el premio de 20000 dólares a un relato que resultó ser el plagio de un chiste, de ahí viene la sección de este blog “El plagio del chiste”, de humor, que me reporta sonrisas para compensar la indignación que en su momento me creó este asunto. Las bases se las saltaron a la torera, y aguanta el lance, porque entre miles de incautos que nos presentamos, al denunciarlo, obtuvimos por respuesta el silencio.
El silencio tan de moda y que tantos ejercen para parecer más dignos.

Otro asunto, te recomiendan a la hora de escribir un microrrelato que los adjetivos y los adverbios, los evites, es decir, cuantos menos mejor.
Y en un concurso en el que he participado, acabo de leer un micro clasificado como finalista, en el que este consejo se lo han pasado por el forro. Contabilizo, en cien palabras, catorce adjetivos y adverbios. ¿En qué quedamos?

Te recomiendan que cuantos menos personajes, mejor. Y hace unas semanas, una pandilla entera encadenada de personajes, al menos seis, constituía el cuerpo pequeño de un microrrelato ganador.
Hacen lo que les da la gana.
Los concursos son un tema, en si, complejo y enrevesado.
Yo soy aficionada a presentarme a ellos y ya se que nadie me obliga, pero me da para pensar.

Cuando presento textos escojo los trasparentes, traslúcidos, diáfanos, límpidos, claros y cristalinos. Son precisamente las propiedades que dicen que tendrían que tener los jurados. Y por eso comprendo que mis textos sean tan trasparentes como ellos, que pasan desapercibidos.
Empezaré a enviar los turbios, oscuros, opacos, nebulosos, velados, pactados, de amiguismos, tramados e interesados.

Hace unos meses, como tantas otras veces, envié uno, la sorpresa es que ha resultado ganador. Muy ilusionada me ha tenido. El caso es que, cansada de firmar con mi propio nombre, que debe de estar muy visto, lo envié bajo seudónimo, y ves por dónde, para una vez que suena la flauta...
Me han regalado un lote de libros y la edición de una antología gratis. Al menos esta vez, no he tenido que pagar por estar en un libro de antología con otros autores.
Esta es otra. Te presentas a un concurso, quedas finalista, la organización edita el libro y lo tienes que pagar, muchas veces caro, porque ¿quien renuncia siendo principiante a aparecer en una antología literaria? Muy pocos. He de decir que a esta convocatoria, nunca más me presentaré.

Somos testigos en los tiempos que corren que las informaciones pueden ser falsas. Falsos pueden ser los personajes que se escudan tras una pantalla. Falsos podemos ser tú y yo.
Me pregunto si alguien que está detrás de un seudónimo es falso. El seudónimo encubre a una persona tras un nombre que no es el suyo. Que el nombre sea falso, no tiene porqué serlo la persona que está detrás de él. Yo, utilizo no uno, sino varios y ...

A lo largo de la historia muchos escritores y periodistas han escrito bajo un seudónimo, Mariano José de Larra, Clarín, Neruda, Gabriela Mistral, Cortázar, etc. Puede ser interesante tener un “nom de plume", es decir un nombre ficticio de autor, sin otro fin que no sea sentirse libre en la expresión, sin menoscabo de la autenticidad personal de quien lo usa o sentirse bajo esa protección.
Me gusta el carácter secreto de un seudónimo. Debería de ser así en los certámenes literarios. Al menos puede que ayudara a la imparcialidad del jurado que, en muchas ocasiones, brilla por su ausencia. Hace poco JK Rowling sorprendió al mundo literario disfrazándose de hombre y publicando una novela policiaca. Quiso salir de la presión de ser la autora de las saga Harry Potter. Fue para ella, según manifestó, una experiencia liberadora.

Es perfectamente posible publicar bajo seudónimo sin perder por ello ningún derecho sobre la obra. La ley regula los casos en los que el autor utiliza un seudónimo. Pero no hay que olvidar que la manera más sencilla para acreditar la propiedad de una obra es inscribirla en el Registro de la Propiedad Intelectual. Y así te evitarás problemas.

Sea como fuere, como en tantas cosas en la vida, todo es teoría, pura teoría y a gusto del consumidor y a mi, me apetecía recordarlo.



3 comentaris:

  1. ¿Qué decirte? Si hasta yo misma uso seudónimo de manera habitual, en el día a día (y es que queda mejor Martínez Barquero, los apellidos de mi padre, que Martínez Martínez, mis apellidos).

    En cuanto a los concursos, los hay de todos los pelajes. De los que huyo como de la peste son de esos que se han puesto tan de moda en los últimos tiempos: selecciono muchos finalistas que me compran el libro a un más que buen precio, con lo cual el negocio es redondo. Se puede caer una vez en la trampa, pero hay que espabilar y no dejarse engañar por estos mercaderes que juegan con la ilusión ajena.

    Un abrazo, Anna.

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  2. Estoy de acuerdo, ahora mismo hay muchos concursos literarios que su único fin es el de jugar con la ilusión que a muchos escritores noveles les/nos ilusiona ver su trabajo publicado y venderles el libro. El concurso o su calidad es lo de menos, lo importante es que figuren muchos autores.
    Particularmente me presento a muy pocos, aunque curiosamente esta semana pasada asistí al acto de un concurso de microrelatos convocado por un diario donde había uno mío seleccionado, pero en este caso si que regalaban el libro por la nominación.

    Lo de firmar con seudónimo me parece muy lícito, aunque personalmente nunca lo he utilizado.

    Un abrazo

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  3. ANNA,por experiencia sé que en este mundo no hay nada limpio.Que detras de cosa siempre,siempre, siempre estaban los interses...Solo permanecia intacto era el amor de los padres a los hijos en un 95%. Fíjate bien que ni aún este es al 100%.
    Así que no me cuentas nada nuevo.
    Da asco pero es así. Un abrazo del oso.

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