dijous, 6 de novembre de 2014

Rutinas

Un día me di cuenta de tus silencios. No tenías nada que decir. Empezó a molestarte mi conversación
y tu silencio se hizo mío.

Un día me di cuenta de tu indiferencia. No te inmutabas por nada. Empezó a molestarte mi interés
y tu indiferencia se hizo mía.

Un día me di cuenta de tu frialdad. No la evitabas. Empezaron a molestarte mis demandas
y tu frialdad se hizo mía.

Un día me di cuenta de tu apatía. No tenias ganas de nada. Empezó a molestarte mi actividad
y tu apatía se hizo mía.

Nos pusimos al limite. 
Un día atravesamos la frontera tras la cual no hay retorno.

3 comentaris:

  1. Y así se rompió una relación, como la cuerda de la fotografía.
    Muy buen relato Anna.Besos, Montserrat

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  2. Las cuerdas se rompen cuando tienen que hacerlo, el mérito es saber contar como tú lo haces los pasos previos.
    Un saludo

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  3. A veces es inevitable que la cuerda se rompa lo que hay que intentar es que su ruptura te dañe lo menos posible.

    Estoy un poco alejada de los blogs ultimante, hoy ando por aqui y entro a leerte. Un abrazo

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