Plagio del chiste de uno de tantos matrimonios




Ernesto me ha confidenciado que sospecha que su mujer le es infiel. Que no le extrañaría nada que tuviera un amorío, porque su actitud indiferente, apunta a que así sea. Llevan años de convivencia y sufren las consecuencias del desgaste que la rutina ejerce sobre ellos. A él también le pasa.  Sabe que, como dice Sabina, los hombres engañan más que las mujeres, pero ellas lo hacen mejor.
Me explica que cuando suena el teléfono, su mujer siempre se apresura a cogerlo. Que estando los dos en la cama, él, intentando conciliar el sueño, y ella, leyendo como siempre, hasta la madrugada, hubo una llamada y me detalla la conversación:
-¿Diga?
-No, no, se ha confundido.
-Llame usted a la Comandancia de Marina. Si, si a la Comandancia de Marina.
-No, no sé cuál es su número, pero vendrá en la guía, digo yo.

-No, no es molestia, no estaba dormida.
-No, no se preocupe.
-Adiós, adiós, que tenga buena noche también.

Ernesto con curiosidad le pregunto quién era y ella le contestó que era uno que se había equivocado, que preguntaba si había moros en la costa.

Y es que, digo yo,  hay cosas tan evidentes. Es inútil volver sobre lo que ha sido y ya no es.

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Comentarios

  1. Hola Anna.
    Muy bueno.
    La pícara sra. se descubrió pretendiendo disimular ja, ja.
    Felul fin de semana.
    Un abrazo, Montserrat

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  2. Ay he tecleado mal.Feliz fin de semana.
    Besos, Montserrat

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  3. Muy gracioso Anna, pero, ¿las mujeres engañan mejor o es que sencillamente los hombres somos unos simples? jaja.

    Un abrazo.

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  4. Muy bueno! A veces la picardía no sale en el momento adecuado.
    Un beso

    Rosa

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