dissabte, 26 d’abril de 2014

Plagio del chiste del avión

El primer viaje que hice en avión, del que no tengo recuerdo, fue atravesando el continente africano, desde Guinea a Madrid. Iba en la canastilla, porque era niña de pecho, bueno, de Pelargón que era la leche artificial con la que mi madre me criaba.

Salvo en una ocasión en la que sobreviví a la violencia de turbulencias extremas, llegando a tocar la cabeza con el techo del avión, bueno, tal vez no tanto. Creí que moría de pánico.
Por regla general me gusta viajar en avión.

Las ventajas de viajar en avión son muchas. La rapidez.
Ahora utilizo también el AVE, que vuela, pero no se eleva.

Me gustan los aviones.
Desde los Boeing, pasando por el supersónico Concorde con el que llegué a viajar; los Airbus o el Victa Aircruiser de la última vez que viajé a Australia ¡una pasada¡ o hace unos días, en helicóptero de turismo por Barcelona.

Me conocen en algunos aeropuertos que frecuento, como en el de Gaulle, el de Fiumicino, o este, el Pistarini en el que ahora estoy.

__¡Señora!¡Eh, señora!
__ Si, ¿es a mi?
__Le comunicamos que su avión viene demorado
__Hay qué bonito, qué detalle tienen conmigo estos porteños, es mi color favorito.

3 comentaris:

  1. Bu7enísimo.
    Feliz fin de semana.
    Petons, Montserrat

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  2. ¡Buenísimo!. Mecatxis el teclado o yo que soy una torpe.
    Petons, Montserrat

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  3. Muy, muy bueno, Anna. Genial!
    Abrazos
    Maffi

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