diumenge, 20 d’abril de 2014

Adicción a la escritura

__ De un tiempo a esta parte, creo no tener capacidad para resolver los temas novedosos a los que me he de enfrentar.

__ Me haces gracia, Ernesto. No se a que viene decir esto, cuando siempre has hecho lo mismo. Me he cansado de decirte que tú si que vales, que tú si que puedes. Lo has conseguido todo. Has llegado hasta donde te has propuesto en todos los campos de la vida. _Que otra vez me salgas con eso, mira chico_ no se que decirte.

El condicionamiento de Paulov a mi marido no le sirve para nada. Siempre se ve incapaz.
El año que hicimos juntos los cursos de Pensamiento positivo, parecía que le había quedado claro que “el pesimista vaticina su fracaso”.
Estuvo una temporada muy motivado. Le duró bien poco.
Volvió a la tendencia de creer que no va a ser capaz de nada. Va incluido en el lote de sus virtudes, la gran dosis de inseguridad que lo arrastra. Es su manera de ser, aumentada, desde que lo incapacitaron. Se le vino el mundo encima de pensar en qué ocuparía su tiempo.
Hace unos días, desde que ha empezado las clases de escritura, está desconocido. Su actitud es diferente.
No sale sin su libreta. Siempre está pensando. A todas horas lee, tomando notas, se fija en detalles y escribe, escribe, escribe. Delante del ordenador lo dejo por la noche y cuando me levanto al día siguiente lo encuentro en la misma postura que lo dejé ayer. En cuanto que me ve, me tiene mártir, ya sea en el baño, en la cocina o descansando interesada en algún programa de Tv, que va detrás mío para leerme lo que ha escrito. Me pide la opinión. Se la doy. Y para no perder la costumbre, después hace lo que le da la gana.
¿Va a ser verdad que la escritura crea adicción?
Pues lo tengo claro. No tengo marido por una temporada, aunque...pensándolo bien, en el fondo es un alivio.

1 comentari:

  1. Hola Anna.
    Si que puede haber personas que les pasa esto y sobretodo con el Ordenador.
    Dicen que la escritura es terapéutica, pues mientras se escribe la cabeza no da tantas vueltas a los problemas.
    Me ha gustado mucho tu escrito.
    Besos, Montserrat

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