Plagio del chiste de los zapatos


Me encontré con Ernesto después de muchos años y lo vi muy desmejorado. Caminaba con dificultad y andar cansino. Me di cuenta que llevaba un calzado demasiado ajustado y le dije:
_ Oye, llevas los pies hinchados. Estos zapatos te están pequeños.
_ Si, tienes razón, son un 42
_ Pero Ernesto si en la mili ya gastabas un 48 ¿Cómo es eso?
_ Verás, mi mujer me engaña con un vecino y se cree que no me doy cuenta, mi hijo se droga y lo acabo de liberar en una redada, mi hija sale con todo aquel que se le pone por delante y ha estado embarazada tres veces de un hombre distinto y encima vivo con mi suegra que me tiene frito culpabilizándome de todo lo que ocurre en mi familia, como comprenderás el único deseo que me queda cuando salgo de trabajar después de 13 horas, es llegar a casa, sentarme en el sofá y quitarme estos estúpidos zapatos. ¿Ahora me comprendes?

Comentarios

  1. Hola Anna.
    Pobre señor.
    El mal de pies lo libera de otros males y wncima encuentra consuelo al llegar a su casa y quitárselos. Aunque a mi me parece un consuelo un poco masoca.
    Besos

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  2. Ja ja ja!! y tenia toda la razón del mundo, el pobre hombre !!! Era su único alivio!!! yo habria hecho lo mismo .

    no se si chiste es tuyo o no peroes muy bueno:
    Te mando mil besos, queridísima aamiga

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  3. jajaja...me debo haber levantado optimista, pero aún veo salidas para que este pobre cristiano salga de semejante "apriete" antes de que se le ocurra comprarse una soga.
    Muy bueno a modo de reflexionar las cuestiones planteadas.

    Abrazo y buen fin de semana!

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  4. Jajaja. Buenísima la reflexión que saco de tu relato. Petons

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  5. AJAJAJAJA....Cuando todo parece que no puede ir peor,se pone muchísimo peor.Duro consuelo y ajustado porvenir.
    Besos guapa.

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