dimecres, 11 de desembre de 2013

El baúl de mi cine. Super8. Parte II

 Continuación de la entrada El baúl de mi cine. El Super 8. Parte I
De la serie El baúl de mis recuerdos en el tema del Cine Super 8, siguiendo explicaciones breves en aspectos de la filmación.
El material filmado en carretes de corta duración, una vez revelados, se procedían a unirlos y así se daba vida a las secuencias. Es en el proceso de montaje dónde toma forma la película partiendo de la cantidad total de escenas filmadas.
 Imprescindible para un buen resultado final.
El primer objetivo de un montaje es eliminar o limpiar todo lo que, con sentido critico, no sirve, es decir fotogramas desenfocados, escenas con falta o exceso de exposición, travelings mal hechos, escenas demasiado largas, etc.

Hay que ordenar las escenas adecuadamente.
Para esto se utilizaba una visionadora, que es un pequeño proyector, generalmente accionado a mano (moviola), que vierte las imágenes por medio de un objetivo, unos espejos y un prisma hexagonal giratorio, en una diminuta pantalla.
La película sale de una bobina y pasa a otra. En el visionado se marcan los fotogramas que hay que cortar. En esta fase entra, para facilitar esta labor, la empalmadora.

Con la empalmadora se unían de los fotogramas marcados previamente.
Primero se cortaba en el lugar exacto del fotograma, se limpiaba con esmero la zona cortada, pues desprendía un polvillo que podía deteriorar la película, se impregnaba de cola esperando el tiempo necesario para que se secara y así sucesivamente con todas las escenas.
Esto era la soldadura húmeda que yo empleaba.
También se podían hacer empalmes con una cinta especial transparente, lo que se llamaba soldadura seca.

Era buena practica utilizar guantes para manejar y montar las películas y evitar que se deteriorara o quedara manchada con las huellas dactilares.
Para realizar  estos procesos era conveniente hacer antes una cuidada planificación, es decir un inventario de todo el material que se había filmado, anotaciones precisas para saber el orden de montaje de las bobinas. Esto facilitaba y agilizaba el trabajo.
En esta fase, con la visionadora y empalmadora, se determina la duración de las escenas en pantalla. Para evitar escenas lentas y aburridas o demasiado largas. Dar ritmo a las imágenes. En este punto hay que ser critico, intentar que una historia sea desenvuelta y dinámica y las escenas han de sucederse con ligereza, (salvo que se pretenda lo contrario) y a esto se le llama continuidad.

En el montaje se puede sugerir al espectador todo lo que se quiera, depende del orden de las escenas. Ninguna imagen cinematográfica existe por si misma, está precedida por una escena y seguida por otra.
Mucho depende de este trío de escenas: la precedente, la básica y la posterior, que ligadas unas con otras van dando la cadencia consecutiva. El que entiende este principio y lo domina, comprende el montaje y el lenguaje del cine.
Este es el trabajo de realización de películas para la proyección. Procurar que el resultado sea satisfactorio primero para uno mismo y después para el espectador.

Hemos visto que a la filmación, le seguía el montaje y antes de acabarlo había que pensar en elaborar los títulos que también se hacían de manera artesanal.
Una película sin titulo al principio y al final podría parecer inacabada.
Había un complemento al equipo que era la tituladora. 
Nunca la tuve, a pesar de que la aconsejaban como necesaria.
Opté para hacer los títulos con medios más personales, a veces sacados de los propios escenarios de la filmación, a veces trazados a mano, a veces con un grupo de letras sueltas que las disponía ante la cámara sin más, a veces de recortes de revista, etc. Imaginación en todo caso.
La elaboración de una película es personal y cada uno decide, según su gusto, su intención, su propia fantasía o su libertad, o sus conocimientos y de qué manera quiere exponer las cosas.

Llegado a este punto quedaba el proceso de sonorización.


Tenemos todas las imágenes montadas, ahora hemos de pensar en añadirles sonidos.
Con sonido todo parece mas real, añade una nueva dimensión a la película y tiene la función de apoyarla o complementarla, sin olvidar que a veces los silencios también pueden ser muy expresivos.
En las cintas reveladas había una banda magnética, casi siempre doble, para poder grabar en ellas, por un lado la voz de los comentarios y por otro la música de fondo.

Para una sonorización de más calidad se necesitaba un micrófono, con el que se grababan comentarios o se doblaban las voces de un dialogo y conexiones desde un tocadiscos u otro magnetófono o un cassette, grabando en el mismo proyector a la vez que se visualizaba la película, esto era el acoplamiento del proyector y micrófono y como los sonidos son indelebles quedaban totalmente sincronizados con las imágenes.

Preparé una habitación especial insonorizada, mandé hacer un orificio en la pared de unos 40x20  ante el que colocaba en una repisa el proyector y en la habitación contigua en una pantalla plegable proyectaba las imágenes, de esta forma el ruido que producía el proyector no me interfería en la grabación.

La imagen y el sonido han de formar una unidad, es decir, las imágenes han de ir acompañadas de unos sonidos adecuados.
Hay sonidos ambientales que pueden ser uno de los grandes secretos de las películas sonoras; por ejemplo, en una secuencia si se oye, en segundo plano el paso de un tren, sin necesidad de verlo, es evidente y se supone que se está cerca de la vía ferroviaria, por tanto hay que buscar los efectos sonoros que proporcionan el ambiente adecuado a la película.
Gracias a los efectos la escena de la pantalla gana en precisión. Sonidos, como el de antes mencionado, pueden dar valor especial a una película, tanto es así que hay discos editados con toda clase de efectos sonoros.
Otro elemento imprescindible era el cronometro, con el se media la duración de la secuencia, sobre todo si quería hacer coincidir, el final de la misma con el final de la música.
Una vez efectuados estos pasos la película estaba lista para ser proyectada.

El Cine Super 8 es parte del pasado.
Recordar es volver a vivir y por eso he querido dejar constancia de este tema que tan feliz me hizo, y que fue un esfuerzo compensado.
Después de esta etapa me inicié en la era digital, que ya no tiene nada que ver.



En un viaje a Roma, en 1983 celebrando el cincuentenario de la fundación del Club Egara de hokey,  filmé escenas interesantes en un largo documental irrepetible, con una recepción en el Vaticano del Papa Wojtyla Juan Pablo II, la visita a la embajada de Roma o la cena en Da meo Patacca con Paloma Gomez Borrero, quién después viajó a Barcelona y a quién fui a recoger al aeropuerto,  para celebrar la "Cena con invitado", del club Egara.



A continuación algunas secuencias referidas.


2 comentaris:

  1. Lo de filmar era de matrícula de honor. Yo, torpe patológica como bien sabes, hubiera sido incapaz de semejantes proezas.
    Un disfrute ver ese vídeo antiguo, como las fotos donde te distingo enseguida (qué guapísima estabas, Anna). Y ahora, mientras escribo, se desliza tu voz con magníficos poemas.
    Una entrada muy completa. Rebosa conocimiento y sensibilidad.
    Eres completísima, Anna. Te admiro.
    Un beso.

    ResponElimina
  2. Eres una mujer muy preparada, sin duda, Anna. Yo también me sorprendo cuando paso por tus blogs y puedo apreciar tus conocimientos y el buen estilo que das a tus entradas. Para quitarse el sombrero.
    Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

    ResponElimina

MI GALERIA DE ARTE EN VENTA SI TE INTERESA COMPRAR



VENDO
Antigüedades, dibujos, grabados, acuarelas, óleos de firma (Cabanyes, Enric C Ricart), papeles antiguos, libros antiguos,objetos de colección, artículos de plata, de cristal, de marfil, de bronce ... expuestos en este enlace:

EN VENTA AQUÍ
o
PINTEREST

PERFIL DE GOOGLE

ponte en contacto conmigo en los siguientes enlaces

annajorba@telefonica.net