dilluns, 23 de setembre de 2013

Un nuevo otoño

Empieza otoño. Arrebato de belleza en la paleta de colores que nuestra retina captará cuando empiecen a resurgir los pigmentos ocres, naranjas, amarillos, lilas, rojos, cubriendo nuestros campos. Ritual de hojas caducas tapizarán el suelo sensibles a un soplo de viento.
Preámbulo del invierno con sus lluvias y primeros fríos. Los días se acortarán y la luz será menos intensa.
La inteligente naturaleza capta y sabe que ha de ir mudando.

Dicen que decrece también la energía. Que el ser humano sensible a esta renovación externa, se altera internamente. Puede que sientas cambios de humor, problemas de concentración, cambios en el ritmo de sueño. Puede que languidezca tu ánimo.
El conjunto de estos síntomas, en términos de psicología, se llama (TAE), Trastorno Afectivo Estacional o depresión otoñal. Pero esto es tema aparte que, como patología, tendría que ser tratado.
En lo cotidiano, no hay dejarse llevar por el decaimiento de ánimo por la tristeza o la melancolía, por sentir mayor susceptibilidad.
Quiero pensar que de la misma manera que cambiaremos de horario, de ropa, de alimentación, viviremos una época de renovación, de planificación, de iniciar nuevos proyectos, de trabajar internamente. Aunque sea un topicazo decir "al mal tiempo buena cara", pues eso, a ser fuertes y positivos en este otoño que renace.

Foto en Bilbao de Anna Jorba Ricart

3 comentaris:

  1. A mí me encanta el otoño... Bueno, si he de ser sincera, me gustan todas las estaciones. Lo único que me molesta es el excesivo calor, que me deja tirada, sin fuerza para moverme, sin vida; pero soy capaz de disfrutar del verano en un clima suave o, por ejemplo, este año, que no ha sido en exceso cruel.
    ¡Feliz y provechoso otoño, Anna!
    Un beso.

    P.D.- La foto es muy bonita.

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  2. El otoño es magia para mí, desde siempre me sedujo en todos los sentidos. La vista se recrea de tonalidades que me transmiten serenidad; el gusto de los sabores en los mismos tonos, son la delicia de mi paladar; el olor a tierra mojada y el tacto de nuevos vientos limpian mi cara, mientras me regalan música de hojas secas y pájaros disfrutando de una corta segunda primavera. La paz del otoño no la encuentro en ninguna estación. Un abrazo Anna.

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  3. A mi las estaciones de transición me afectan mucho, como si yo misma también estuviera cambiando por dentro, y a lo mejor es eso, que voy cambiando de aspecto y cambiando mis colores interiores. Pero a pesar de todo, hay que vivir en todas las estaciones, lo que toque. Un beso Anna.

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