Que cierren de una vez los parques zoologicos

Ana está hoy reflexiva. A su mente van y vienen inquietantes pensamientos reviviendo temas de otros tiempos. Ha conectado de nuevo con protagonistas de un remoto escenario con quienes desde entonces no había vuelto a tener trato. Relee escritos recopilados en largas tardes, muchas llenas de pena. Conflictos no resueltos. Durante muchos meses llevó un caparazón enquistado hasta que el tiempo y el olvido ha querido aliviar su carga. Y su voluntad. Deja que su cavilación vuelva y revuelva su corazón. No quiere repetir pautas que nunca debieron ocurrir. No quiere que se marchen las ideas, aunque rancias, de aquella pesadilla, porque sabe que le siguen curtiendo el alma. No quiere olvidar detalles a pesar del daño que le hacen los recuerdos, porque ese daño fue directamente proporcional a la intensidad de la injusticia. Cuando aquella mujer azuzó las masas en el circo, etiquetando los palos de ciego desesperados de Ana, como calumnia, dispuso una lapidación directa, como así fue.
¡Ya ves! lo que son las cosas, desde entonces, Ana ha muerto y ha renacido más de dos y de tres veces, a placer, en otras arenas, con otros públicos. Aquella sentencia directa y dedicada no surtió efecto. Ana ha tenido y tiene su razón. La ha defendido, la defiende y la defenderá. Está cuando quiere estar y se va cuando le apetece. Lleva consigo una maleta repleta de sentimiento, que ofrece como siempre para quien sabe mimarlo. Nada extraordinario porque es lo que se hace con el verdadero sentir. Recoge su casa sin dejar los restos a nadie. Se da entera reviviendo de nuevo sus palabras en otros lares. Así es feliz renaciendo libre de ataduras.
Hoy mira aquel escenario y ve cenizas. En su reflexión se pregunta ¿realmente creísteis que estaba herida de muerte?
Por cierto, esta entrada iba de zoológicos. Si, si, casi se me olvida. Dicho lo dicho, es que los zoológicos humanos han pasado de moda y cerrados es como mejor están. Algunos ya lo han hecho. Tarde o temprano se hace justicia.

Comentarios

  1. Dicen .. que el sabio tiempo siempre acaba poniendo cada cosa en su sitio y a cada uno en su lugar ...

    Un cálido abrazo

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  2. Aris, ¡cuanta razón!, el tiempo relativiza todo, el dolor, las razones, los motivos, a pesar de que el camino se hace duro y pesado hasta llegar a situarse dónde cada uno le corresponde.
    Un calido abrazo para ti también.

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