dilluns, 19 d’agost de 2013

El baúl de mi artisteo

Dicen que la felicidad no está en hacer lo que uno quiere sino en querer lo que uno hace. En alguna etapa de mi vida esto no me pareció así, porque hubiera querido ser lo que en ciertos aspectos no fui. Pero todos escribimos una historia personal mientras vivimos y si el recuerdo y el balance se decantan hacía la satisfacción y el gozo de la conciencia, lo vivido adquiere una dimensión aún más amplia de complacencia.

Desde muy joven me gustaban las actividades relacionadas con el artisteo. Esta palabra no la he encontrado en el diccionario, pero creo que es fácil intuir su significado. Así pues, introducirme en el mundo artístico me interesó desde muy pequeña. Refiere mi madre que de niña no sentía vergüenza por bailar o por cantar delante de alguien, porque era muy teatrera. En muchos momentos tuve claro que ser artista era lo que quería ser de mayor, pero en aquella época, año 1968, me dejé vencer por la mentalidad de mi entorno familiar, retrograda y conservadora. Aún no se bien que era lo que querían conservar o preservar de mi, pero si entiendo lo que es tener las ideas tan cerradas. No estaba bien visto que una joven se introdujera en ciertos ambientes, llenos, según ellos de envidias y vicios, y a mi me faltó el punto de rebeldía suficiente para hacer frente a esa fuerza contraria y acabé desarrollando solo algunas aficiones, y subrayo aficiones, porque en eso quedaron mis ilusiones artísticas, sin profesionalizar. Lejos de sentir frustración, resolví el tema por  voluntad individual, con aceptación y conformidad.

Tuna estudiantil del colegio Cardenal Spinola de Barcelona
En el colegio recuerdo las actuaciones típicas de la tuna estudiantil y del grupo coral, cuando organizaban eventos en los que por supuesto participaba.
Recitar a Espronceda en su Canción del pirata era lo propio:
"Con diez cañones por banda..."
Alguna obra de teatro como diálogos de una monja sorda y su sobrina:
Tia, era menester que la visitara el medico
_¿qué me dices hija mía, que estoy sorda y no lo entiendo? ¿dices que esta madrugada ha amanecido sereno?
_ Digo, que si está usted sorda puede verla Don Enrique.
¿Que se ponga aquí un tabique?, si la celda es tan hermosa, ¿a qué viene eso?
Seguiamos una conversación repleta de mal-entendidos entre tía y sobrina, entre risas, para acabar diciendo cara al público:
_Dicen que el santo Job, fue de paciencia, modelo, mas ahora pregunto yo ¿había sordos en su tiempo?

 ¿Y la temporada que toqué el tambor?  ¡jajajaja! si, si, el tambor. Menudos redobles en aquel pasodoble de España Cañí, pero no, no, el tambor no fue precisamente el instrumento con el que intenté demostrar mis habilidades, escogí la guitarra  que fue para mi el instrumento deseado.
Aprendí a tocarla por las inmensas ganas de aprender, por impulso, por observación y lo hice de manera autodidacta. En el colegio contrataron un profesor de guitarra a cuyas clases nunca acudí de manera oficial, pero si desde la trastienda, a escondidas. Me apuntaba sus explicaciones en cualquier papel y cuando por fin conseguí que me compraran una guitarra de verdad, ensayaba en casa a todas horas poniendo en practica aquellas anotaciones. Componía mis propias canciones y me aprendía las de la época, las de Maria Dolores Pradera y Chavela Vargas, rancheras de Vicente Aguilar, las de Joan Manel Serrat, de Mari Trini, las Kumbayá y otras muchas. Verdaderamente se convirtió en una afición que me dio muchas satisfacciones.

Anotaciones de actuaciones del Clan 3

A finales del año 1968 junto con dos amigos Ramon Rabinad y Carlos Such  formamos un grupo musical llamado  "Clan 3". Cantábamos preferentemente los fines de semana en diversos locales de Barcelona como Els Lluisos de Gracia, en el Ateneo de Sarriá, en el Club Amigó, en el Amparo de Vilanova i La Geltrú, en el Club Egara, en radio Barcelona. Nuestra canción de presentación empezaba diciendo:

Som el Clan volem cantar i el passat oblidar.
Les notes de les cançons ens surten del cor...

Canciones inéditas, en catalán, que componíamos para el grupo.





Anna en radio Barcelona
Salvador Escamilla, radiofonista que dirigía el programa Radio Scop, nos citaba para actuar en la emisora de radio Barcelona en la calle Caspe. Aquel ¡Bon dia Catalunya! frase con la que iniciaba siempre su programa se hizo muy popular. Representó la plataforma de lanzamiento hacia la fama de muchos cantantes que iniciaban su carrera en aquel entonces,  Escamilla era un caza-talentos. Impulsó la Nova Cançó catalana descubriendo principalmente a Joan Manel Serrat, y dando oportunidad a otros tantos como Mª del Mar Bonet, Pere Tapias, Maria Cinta, Guillermina Motta, el fallecido Tete Montoliu y muchos más que llegaron a hacerse un hueco importante en el marco musical de aquellos años.
Nosotros nos rodeamos de ellos pero no llegamos a nada. El grupo se disolvió y seguí cantando sola. Cito una anécdota autobiográfica de aquella época en esta entrada de mi blog: Consejo de Serrat.

Recorte de prensa de la fiesta de Mary Carrillo

Para la celebración de las 50 representaciones de la obra teatral  "La muerte da un paso atrás", protagonizada por Mari Carrillo, se organizó un final de fiesta musical y actué en el teatro Español de Barcelona, promocionada por Salvador Escamilla. De la misma manera que Mario Beut y Alberto Nadal, otros locutores del momento, presentaban a otros artistas noveles. Fue emocionante para mi, haber sido elegida para esta ocasión y cantar ante tanto publico.


Con un grupo de amigos, el mismo año, nos hicimos extras de cine. Nos sacamos el carnet con el que nos tenía fichados, el contratante Sr Muniesa, para hacer de figurantes, es decir hacer bulto, como personajes de fondo, en alguna película o para realizar algún spot publicitario. Nos ganábamos un dinerito que nos servía para satisfacer caprichos. Era divertido, a veces muy cansado. Estábamos toda una mañana para rodar tan solo una secuencia, que incluso había que repetir. No me acuerdo de los títulos de todas las películas en las que participé, pero si recuerdo a artistas como Arturo Fernandez, Alfredo Landa, Monica Randal, Teresa Gimpera, populares del cine español de la época.
Recuerdo una coproducción con Italia de la película de terror " Un hacha para una luna de miel" en la que representaba ser una modistilla. Al cabo de los años conseguí casualmente las imágenes:


Anna al fondo a la derecha de la imagen 
Anna al fondo a la izquierda de la imagen

 o  mi recuerdo la película "El Señorito y las seductoras", protagonizada por Arturo Fernandez. Encontré en youtube, precisamente la secuencia en la que salgo. Rodada en L'Ametlla del Vallès. Me veis a partir del minuto 4'33, en la que voy con bikini azul turquesa, me subo al trampolín y me lanzo a la piscina.

Anna a la derecha en las escaleras del trampolín
Anna a punto de lanzarse al agua desde el trampolín
En aquel año se concentraron muchas de estas actividades, porque no tenía edad para entrar en la escuela de enfermeras, como al final fue mi decisión de futuro, ya que tenía que tener los dieciséis años cumplidos. Mi padre era un hombre de carácter. No le gustaban mis aficiones musicales, decía a sus amistades: "Anna nos ha salido, niña de conjunto", pero tuvo el detalle de regalarme, antes de internarme en la escuela del Valle de Hebrón, una sorpresa organizando un recital para mi lucimiento. Nada más y nada menos que en el Real Circulo Artístico de Barcelona en septiembre de 1969. Asombroso viniendo de él. Se realizó el primer recital de música melódica en estas dependencias dedicadas al fomento del arte. Los recitales que hasta entonces, habían sido de música clásica, se estrenaron con el primer recital de música moderna de su historia. Preparé con esmero la actuación, sin lugar a dudas, la de mayor responsabilidad en mi currículo.

Programa de canciones del recital en el Real Circulo Artístico de Barcelona
Tal vez mi padre pensó que mis aficiones artísticas, con la decisión de estudiar tendrían su fin, pero no fue así. "No hay jubilación para un artista; el arte es una forma de vida y como tal no tiene fin", así lo refiere Henry Moore,  y yo seguí cantando, allá donde iba, componiendo, tocando la guitarra y actuando, delante y detrás de las cámaras de cine, que también estudié. Eso si, desconocida en los ámbitos profesionales. Lo hacía por pura afición.











Hasta que un día me cansé y dije basta, hasta aquí he llegado, pero esa fue mi propia decisión y no la de otros. Reconozco que si las circunstancias mías y de mi entorno, hubieran sido más favorables, hubiera gritado a los cuatro vientos como mi admirada Concha Velasco:




MAMÁ
QUIERO
SER
ARTISTA
Y ¿quien sabe?
 ¿tal vez?
a mi manera también lo fui.

DEDICADO A MI GUITARRA


Silueta misteriosa y enigmática, seductora y atrayente,
centro de atención.
Objetivo expuesto, guiño, expresión
 mirada insinuante.
Pupilas que penetran en juegos espontáneos.
Movimientos, caricias rasgueantes, notas al aire,
envolviendo pasiones con misterioso sentir doliente.
Romper un molde y quebrar lo que no era.
Tras tu biombo con audiencia de intereses,
paciente, esperando la melodía por llegar.
En ti me fundí hasta liberarme.
Entoné la más bella canción
en tu sombra, que tuvo vida,
quedó confinada a ser recuerdo.
Dormitando está tu mástil de trastes en un trastero.
Miscelánea de sin sabores, de dudas y de certeza
del resurgir, crisálida de la verdad.
Fotos de anna jorba ricart 
CONTINUARÁ...

dijous, 15 d’agost de 2013

Que cierren de una vez los parques zoologicos

Ana está hoy reflexiva. A su mente van y vienen inquietantes pensamientos reviviendo temas de otros tiempos. Ha conectado de nuevo con protagonistas de un remoto escenario con quienes desde entonces no había vuelto a tener trato. Relee escritos recopilados en largas tardes, muchas llenas de pena. Conflictos no resueltos. Durante muchos meses llevó un caparazón enquistado hasta que el tiempo y el olvido ha querido aliviar su carga. Y su voluntad. Deja que su cavilación vuelva y revuelva su corazón. No quiere repetir pautas que nunca debieron ocurrir. No quiere que se marchen las ideas, aunque rancias, de aquella pesadilla, porque sabe que le siguen curtiendo el alma. No quiere olvidar detalles a pesar del daño que le hacen los recuerdos, porque ese daño fue directamente proporcional a la intensidad de la injusticia. Cuando aquella mujer azuzó las masas en el circo, etiquetando los palos de ciego desesperados de Ana, como calumnia, dispuso una lapidación directa, como así fue.
¡Ya ves! lo que son las cosas, desde entonces, Ana ha muerto y ha renacido más de dos y de tres veces, a placer, en otras arenas, con otros públicos. Aquella sentencia directa y dedicada no surtió efecto. Ana ha tenido y tiene su razón. La ha defendido, la defiende y la defenderá. Está cuando quiere estar y se va cuando le apetece. Lleva consigo una maleta repleta de sentimiento, que ofrece como siempre para quien sabe mimarlo. Nada extraordinario porque es lo que se hace con el verdadero sentir. Recoge su casa sin dejar los restos a nadie. Se da entera reviviendo de nuevo sus palabras en otros lares. Así es feliz renaciendo libre de ataduras.
Hoy mira aquel escenario y ve cenizas. En su reflexión se pregunta ¿realmente creísteis que estaba herida de muerte?
Por cierto, esta entrada iba de zoológicos. Si, si, casi se me olvida. Dicho lo dicho, es que los zoológicos humanos han pasado de moda y cerrados es como mejor están. Algunos ya lo han hecho. Tarde o temprano se hace justicia.

dissabte, 10 d’agost de 2013

Acróstico para el amor. Jugando con la palabra. Recitado



Oigo cada día ecos de voces apenadas. Quejas. Desalientos. Pesadumbres. Salen las palabras de un generador de hastío que siembra por doquier nuestros escritos. Pesimismo. Desconsuelo. Languidez. Hoy, aunque afuera el calor sofoca hasta el agobio, quiero ocupar un espacio para la caricia, pese a que se da con presuroso paso. Quiero disipar quejas, nostalgias y tristezas. Levantarme como cada mañana, abrir persianas y dejar entrar el sol de luz intensa. Comunicarme, ser útil, acompañar. Y para lo menos bueno, esperar tiempos mejores.



Voy a quitarle al cielo,
a base de suspiros de añoranza estival,
esas nubes de grises matices
que me privan de ver tu luz natural.

Tengo prisa por sentir el placer de tu amada piel. Hasta el zeniT
Enlazando rima con devaneo, en manifestación que llena el airE
Arrullo el cambalache de palabras que mi pensamiento imaginA
Me inspira amor, contemplar nuestra sonrisa en perfecto tàndeM
Odalisca de tu querer soy. Fiel y seducida por tu cuerpo queridO

dimecres, 7 d’agost de 2013

Un corazón de África


La intervención fue más complicada de lo previsto y delicado el postoperatorio. Superado por la fortaleza de la joven y la suerte de contar con los medios necesarios en el Centro Medico La Paz de Bata, para hacer frente a situaciones de extrema gravedad.
Han pasado los años y Nsué luce espléndida en nuestro aniversario. Piel brillante, ojos almendrados, iluminada por un haz de luz especial que brota de su interior. Su negrura contrasta con los vivos colores del clothe con el que hoy se ha vestido. Rojo, amarillo, azul turquesa, estampados que reflejan esos mismos colores con que África cautiva. Cuando contemplé el amanecer desde Monte Alén, tapizado de verde, deslizándose la niebla por sus laderas y en Malabo la belleza de Nsué, empecé a forjar mi futuro en esta tierra. Mis padres, recién casados, viajaron desde Barcelona para trabajar en Bata. Aquí nací y aquí, años después, sigo embrujado por su belleza. Al filo de la muerte, tuve en mis manos el corazón de Nsué. Hoy late enamorado abrazando a nuestro hijo. En su mesilla, junto a las flores, le regalo un poema de Elsa Lopez. Al unísono, con su exquisita palabra, declaramos el amor por esta tierra:


 Mi mundo era una playa de arenas infinitas, 
palmeras que se doblan hasta alcanzar la orilla 
de un océano único sin horizonte alguno 
y un niño de piel negra dormido sobre el tronco 
sus bracillos colgando sobre el añil del agua.

Foto de la red. Fragmento del poema de Elsa Lopez: Guinea era mi mundo.

dilluns, 5 d’agost de 2013

Acaríciame. Dialogo con Chavela Vargas


Acaríciame,
despacio, lentamente y sin temor,
acaríciame,
y siénteme dentro de tu corazón.
Con esa piel tan sugestiva
me enloquece pensar en la caricia
el roce de mis manos
que suavemente por tu cuerpo se desliza.
Que el amor es algo más que una mirada
que no basta con decir unas palabras
y que un beso es nada más que una emoción.
Tenerte a mi lado, mirarte
en silencio o hablarte,
hasta la locura, besarte,
pero el roce de tu piel
que no me falte...
Acaríciame
yo quiero que te sientas
hoy de mi,
solo quiero ser de ti.
Acaríciame
y goza como yo
de este placer
y ¿qué importa
que no sepan ni tu nombre?
pues mañana puede ser
¡quizás otro hombre!
el que esté en tu lecho
haciéndote el amor.
¡Qué más da si hoy somos tu y yo!
Acaríciame
y siénteme tan dentro de tu piel
Ese tacto que no falte
de caricias siempre llenas
envuélveme en tu cuerpo por favor
necesito tu calor
olvídate del tiempo
y del ayer.
Ni el pasado ni el mañana,
es el hoy que nos importa
Acaríciame
y déjame escuchar tu corazón
hoy tú solo tú estás a mi lado,
que late aprisa igual que mi pasión,
que vibra como yo con este amor,
con este amor.
Sentirme tuya es lo más grande,
sin prisas, sin horario,
sin páginas que pasar de calendario,
sin ningún pero...
con los cuerpos disfrutando de placer.
Acaríciame
y bésame como te beso yo
Si, besarte con cariño
con placer casi infinito, con delirio,
acaríciame
y entrégate como me entrego yo
y ¿qué importa
que no sepan ni tu nombre?
pues mañana puede ser
¡quizá otro hombre!
el que esté en tu lecho
haciéndote el amor....






divendres, 2 d’agost de 2013

Cofradía del escribiente. Tendencias rompedoras

Últimamente tengo interés en presentar textos a concursos literarios. Es bien sabido que no gano nada, pero yo insisto y lo intento una y otra vez. En esto ocupo gran parte del mucho tiempo libre del que dispongo. Me distraigo y en el camino, aprendo.
Cada vez que releo mis escritos, muchos de ellos enviados a su mala suerte y retornados a mi blog, me gustan menos. Los rectifico desde principio a fin. Elimino palabras, cambio expresiones, borro frases enteras y al final queda algo parecido pero diferente. Mejor o peor, no lo se. Tampoco me importa demasiado.
¿Es subjetiva u objetiva la valoración de un texto para darle un premio?
Me consta que depende de muchos elementos. A veces creo que el gusto de quien hay detrás, el del jurado, es el que manda en el descarte; a veces los relatos ganadores a mi no me lo parecen y los observo una y otra vez para ver dónde tienen la clave de su éxito y no la encuentro. En alguna ocasión no he quedado bien, manifestando mi franca opinión, porque en este medio virtual, me sigue pareciendo difícil que alguien no te crucifique cuando opinas lo contrario. Es decir, no sienta bien la verdad escrita cuando va en contra de la corriente de la mayoría. Esa mayoría que, a mi me parece, linda con la adulación.
No soy critica literaria ni nada por el estilo. Me guío por la intuición, por la impresión y en definitiva por mi propio gusto. Supongo que no ha de ser así, por eso hay estudiosos del tema. Pero hay premios que no los entiendo, de la misma manera que otros me parecen justificados y en los que coincido con el mérito de su distinción.
Voy a atreverme a poner dos ejemplos:

.- En el concurso de la Cadena Ser, "relatos en cadena",  cuyo premio es atractivo, me sorprendió el microrrelato ganador:
 Nostalgias   
Ordenaron colocarle una venda en los ojos para que dejase de llorar anémonas y cangrejos. Desde entonces, cuando nadie puede verla, la sirena cautiva vomita pulpos de siete patas en la taza del váter.

.- En el concurso “Purorelato” que convocó Casa de África, me ha sorprendido el relato ganador del 3º premio:
Revelación
A los treinta y cinco años, en la pista de baile, se vino a dar cuenta de que era negra.

No voy a añadir más que lo que ya he manifestado: no lo entiendo.
Si se trata de ser “rompedor”, como lo han sido a lo largo de la historia muchos autores, no solo en literatura, sino en pintura, en arquitectura, en arte en general, en moda, etc., tendré que profundizar más en las tendencias que gustan y definen este tiempo actual. A ver si así me acomodo a los tiempos modernos y  tengo alguna compensación, que no sea la mía propia, que de esa no me falta.


Foto de la red

dijous, 1 d’agost de 2013

Sentimiento heredado

Mis padres Aurora y Paco
Recién casados mis padres partieron hacia Guinea. Sin teléfono, ni radio, ni prensa. Llegaron a la tierra del continente vecino para llenar sus vidas de experiencias. Embarcaron en el puerto de Barcelona, en el Domine, y haciendo escala en Valencia, navegaron a Cádiz, Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Monrovia, Lagos, Santa Isabel hasta llegar a Bata. Total veintisiete días de travesía. Se establecieron en una de las primeras casas construidas con ladrillo, las habituales eran de barro y techo de nipa, a la que tuvieron el privilegio de adosarle un generador eléctrico. Los nativos hechizados por el embrujo de la luz, en un ritual, bailaron toda la noche a ritmo del balele y al compás del tam-tam. Mis padres escribieron su historia familiar, durante años en aquellas tierras, hasta mi nacimiento. El paludismo y las deficiencias en mi crecimiento les obligó a regresar a la península.
Casa de mis padres en Bata
Me enseñaron a querer a África. A sentir hondo la tristeza de su abandono en el negro destino de su piel maltratada, curtida a base de desprecios.
Llevo años viajando a ese destino. Presido una organización sanitaria que quiere sembrar el germen de la solidaridad en la mermada expectativa de vida de la infancia. Junto con mi corazón llevo mi admiración por aquellos, como mis padres, que abrieron camino en la historia de África, colaborando, con todo lo que está a su alcance, en el bienestar de sus gentes.

Mi cuna en Bata
Foto propiedad de anna Jorba Ricart