Apariencias


Aquella mañana, para celebrar un aniversario se reunió la familia en un restaurante. Era primavera y la temperatura ideal para instalar la mesa de los comensales a la intemperie, bajo la sombra de unos árboles. Habían llegado, en aquella ocasión, parientes de fuera. Se vaticinaba un día festivo. Padres, hermanos, tíos, suegras, nueras e hijos disfrutaban de una comida, a la carta.
No daba sensación de que se escatimaran gastos, sobre todo en los niños, que caprichosos, pedían ahora una cosa, ahora otra, sin control, hasta dar con el plato de su gusto.

En estas comidas los excesos, sobre todo en la bebida, invitaban a desinhibirse, y en cualquier momento podrían empezar a decirse cosas sin pensar, porque era lo habitual, la tónica de las reuniones de esta familia.

El marido, un eterno enamorado, subyugado y arruinado, a la hora de los postres entregó el regalo a su mujer: una sencilla pulsera plateada.
La cara de ella se fue transformando, de la extrañeza a la decepción, y de ésta al fastidio, al rechazo, al rebote y al ataque.

—¿Qué es esto? ¿No has encontrado otra cosa mejor para regalarme?

El marido miró cabizbajo a su mujer.
Todos nos dimos cuenta que el regalo era simple para lo que estaba acostumbrada a recibir. Ambos eran amigos de ostentaciones.
Paciente el hombre escuchó los improperios habituales en ella, se levantó y sacó de su bolsillo un estuche de joyería, que fríamente le entregó.
En su interior una pulsera de oro macizo. Ella sonrió satisfecha.

No se si quiso hacer una broma, si quiso provocarla, o si no tenía intención de regalarle aquella cara pulsera y poder devolverla a la joyería, de haber tenido su mujer, otra reacción más tolerante.

Yo sabía que estaba cargado de deudas, entre otras cosas porque a mi no me pagaba, aunque ya me había pasado algo parecido, en otras ocasiones, como cuando compró una moto a su hijo y a mi no me devolvía lo que antes le había dejado.
Son gente que disimula, que viven de puertas afuera, haciendo más de lo que pueden. Acabarán arruinados y llenos de deudas.
Se lo buscan.

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