divendres, 24 de març de 2017

Cuando los recuerdos se desvanecen

Las voces suaves mueren pero su música vibra aún en la memoria”. Percy Bysshe Shelley



Mis hijas yacen como sombras difuminadas en mi nebuloso pensamiento. Me duele el vacío de su ausencia. A veces creo que solo vivo de recuerdos:

La radio era el centro de nuestra atención.
Mis cuatro hijas bailaban al compás de la música de su emisora preferida; cantaban felices el anuncio de aquel negrito del África tropical del que se sabían toda la letra. Por las tardes, mientras yo cosía y escuchaba mi programa favorito, ellas hacían los deberes y se ayudaban unas a otras. Cuando llegaba su padre, todos callábamos a la hora en punto, para escuchar los boletines oficiales de las noticias de actualidad en Radio España de Barcelona.
La radio llenaba nuestra vida.
Hoy es lo único que me queda.
En mi mesilla de noche, antes de acostarme, giro el botón y sintonizo las emisoras. Las escucho. No las reconozco.
No encuentro a Elena Francis, ni a Ama Rosa con la voz melodiosa de Juana Ginzo, ni oigo a mis hijas cantar el anuncio del Cola Cao, ni los boletines que escuchaba mi marido…

— ¡Señora, señora! Apague la radio de una vez. Deje que le cambie el pañal y a dormir.

—¿Por qué me grita esta mujer vestida de blanco?





Para los viernes creativos

dimarts, 21 de març de 2017

Buscando salida




Me siento atrapada.
Comparto con ingenuidad gestos creativos, que lejos de situarse en cimas de aire puro, descienden hacía un subterráneo oscuro, que no es remanso de paz sino ápice de un estúpido juego de egoístas actitudes.
La palabra libre, duele, aunque pueda parecer lo contrario, y se queda sin eco, y se pierde en el mundo de los intereses de quienes hacen oídos sordos.
Tengo que pensar.
Rehacer mi camino.
Proseguir sin el escaparate de aquellos elogios falsos que exhiben quienes te entierran para hacerte callar.
Desde el fondo de este abismo inventaré una salida porque mi palabra, pese a quien pese, va a seguir siendo libre.


divendres, 17 de març de 2017

Eres el color de mi vida

“Ella tiene la luz, tiene el perfume, el color y la línea, la forma engendradora de deseos, la expresión, fuente eterna de poesía”. G. A. Bécquer






Estaba harto de aguantar las quejas de mi madre porque tenía que frotar los cuellos de mis camisas, cuando decidí trasladarme a vivir al apartamento de Rosa, mi novia.
Nos queríamos mucho. Me parecía tan atractiva con su larga melena de color rojo intenso.
En las cuestiones domésticas nos tuvimos que poner de acuerdo. A mí no me importó encargarme del lavado de la ropa y para ello me asesoré al comprar los detergentes adecuados, utilizar la temperatura según los tejidos, el tiempo de lavado…etc.
Ella era pelirroja, pero de bote y desprendía color. Si, si, en el sentido literal de la palabra. Es decir, cuando sudaba desteñía e iba dejando rastros estampados allí donde rozaban sus cabellos.
Era complicado borrar las huellas del tinte en la ropa. Me acordaba de mi madre, pero lejos de rendirme busqué otras soluciones. Utilicé todo tipo de gomas de borrar desde la Milán hasta la Pelikan pasando por las Rotring o las Staedler y nada. Acabé comprado fundas de almohada desechables y camisas cuello Mao.
Hasta que todo esto pasó a la historia.
Rosa, hoy luce una despampanante melena rubia.





Para los Viernes creativos


dimarts, 14 de març de 2017

Ropa y complementos

Heme aquí, en un clima tropical, debajo de una palmera, recostada en una hamaca y saboreando un mojito.
Es evidente que en los últimos años he aumentado de peso, pero nunca imaginé que la solución a mi obesidad la encontraría en una tienda de ropa.
Y ha ocurrido en la de Julia.
No solo por el tipo de prendas que vende, robóticas y con tecnología moderna, que absorben el calor corporal, estimulan la circulación y reducen la celulitis, sino también por el original obsequio que me regaló al comprarlas.
Se ofrecía, adjunta al paquete sin coste añadido, a viajar a un destino exótico para supervisar el resultado progresivo de mi pérdida de peso.
Si, sí. Estarás pensando lo mismo que yo.
¡Menudo chollo!
Y acepté.
Aquí estoy disfrutando de esta atrevida escapada en una playa caribeña. Y perdiendo peso. No precisamente por el efecto de la ropa robótica, no, no, sino por… bueno, bueno, no voy a entrar en detalles, con el vale de compra intuí cómo sería su exquisita atención al cliente.

dissabte, 11 de març de 2017

Reacción.







Él tardaba en llegar.
Ella, no esperó más.
Dejó sobre su cama las ganas de sentir el último verso que el farsante le dedicaba.








Para los viernes creativos. Porque la cuestión es escribir.

divendres, 10 de març de 2017

Te llevo en mis sueños

Seleccionado en el IX Concurso de Microrrelatos de abogados este mes de marzo.
Palabras obligadas: 
actualizar, cartón, concurrencia, piruleta, transparencia 

TE LLEVO EN MIS SUEÑOS

Con nitidez y trasparencia escuché al tomo II exponer de una manera completa la Teoría del delito, y desglosar las etapas del iter criminis, en el instante en el que, le contestaba el tomo III, describiendo punto por punto, los conceptos de culpa y dolo. El dialogo entre mis libros me trasladaba a un mundo de sueños para actualizar recuerdos de tantos procesos ejecutados en mi vida profesional.
Al despertar, sobre mi mesa quedaban por meter en la caja de cartón para embalar, el Tomo II y el Tomo III del Derecho Penal. Al verlos se me escapó una sonrisa.
De repente se abrieron las puertas del despacho y entró una concurrencia de gente, entre familia y empleados, con mi nieta al frente saboreando una piruleta, para festejar mi jubilación.

dimecres, 8 de març de 2017

Reencuentro pretérito









Viajé para volver a verte.

Cuando te tuve frente a mí estuviste lejana.
Muda. 
En el abismo de silencio que mantuviste durante años.
Apagada como un pábilo ennegrecido.
Sin expresión.
Gris como tu existencia.
No fuiste capaz siquiera de mantenerme la mirada.

Regresé con el mismo recuerdo envejecido.

Cuánta razón tenían quienes me advirtieron que nunca me quisiste.


dissabte, 4 de març de 2017

Espejismo




En el lugar más recóndito de la isla me encontré una idea. Hacía tanto tiempo que no tenía ninguna que me pareció un tesoro. La envolví con cuidado y me la llevé a la cabaña. Parecía cansada. La dejé al calor de las brasas y se quedó dormida. Me acosté a su lado, feliz. Por fin podría crear con ella, el relato soñado.
Al despertar preparé el desayuno para las dos. Ella todavía dormía. Extrañada de que no se moviera, me acerqué con sigilo. No respiraba. Estaba muerta.

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