dissabte, 16 de setembre de 2017

Nuestra última canción

Hoy hace cuatro meses.
No te olvido

Era muy consciente de la gravedad de mi madre.
Supe que era el final. Aquella tarde me quedé sola con ella unos instantes, y... la atmosfera se volvió mágica.
A mi madre siempre le gustó que le cantara, de hecho cada semana lo hacía, no solo a ella, sino a todas las compañeras de residencia. Ella me pedía canciones concretas: Amores, de Mari Trini, Paraules d'amor, La Guitarra, y otras tantas de Serrat; le cantaba rancheras, canciones infantiles...
Era una terapia para ellos y para mi, una satisfacción.
Me quedé sola con ella.
Muy postrada, sin abrir los ojos, sin responder a nada, me acerqué a su cara, le arreglé el cabello, (llevar el pelo bien era su pasión), la acaricié y me puse a cantar.
No dí crédito a su reacción. Sonrió. Era evidente que me oía. Canté emocionada, susurrandole al oido.
Le pregunté si le gustaba,  y con voz imperceptible me respondió que sí. Le pregunté si quería que le cantara en catalán o en castellano,  y me contestó rotunda: ¡castellano!
Instantes de magia. Un regalo.
Puse el móvil a grabar y la tengo cantando conmigo. Inmortalizada, tanto en el video como en mi corazón. Aquellas fueron sus últimas palabras, sus últimos gestos, su última respuesta de estar viva.
Aquella tarde me despedí.
Lo que hubo necesitado en los últimos años, duros, difíciles, tristes, con dedicación exclusiva, se lo dí. En vida, como se demuestran las cosas.
Murió al dia siguiente.
Siento paz.
Allí donde estés, sigue cuidando de mi. 
Gracias, mamá.

NUESTRA ÚLTIMA CANCIÓN

Cada dia navego mar adentro. El vaivén de mi barca acuna el desconsuelo de tu ausencia. A las aguas les susurro las mismas palabras hechas canción, que dediqué a tus oídos en las horas previas a tu adiós. Aquel canto de amor fue un regalo mutuo que nos dimos, que no voy a olvidar. Único e irrepetible. El hilo tenue de tu voz que armonizó con la mía, hecha llanto, para quedarse por siempre en mi alma que es dónde te llevo.
Yo sé mamá que es una atrevida quimera querer que me escuches, pero a quién le voy a cantar sino al mar, al cielo, al aire, que es donde tú estás.







Os dejo mi enlace a Facebook:

dissabte, 9 de setembre de 2017

Una caracola con historia. Una caracola de modelo (microrrelato finalista en Wonderland)

Y hete aquí una caracola con historia...

Óleo de Enric C ricart
Naturaleza muerta con caracola de mar
Museo Balaguer de Villanueva y Geltrú
Hace años, muchos años, fue cobijo de algún "tritón del Mediterráneo". Un ser vivo marino que habitaba en aguas templadas.

Sirvió de modelo al pintor Enric C. Ricart en sus lienzos llamados "Naturaleza muerta", cuando aún
persistían las tendencias artísticas del realismo, antes de iniciarse la evolución en la vorágine de vanguardia hacia la abstracción total y lo no figurativo.

Reposó silenciosa, custodiando nostalgias, en una vitrina del salón de la casa de mi madre.
Aquel mueble acristalado protector de objetos frágiles y valiosos.

Óleo de Enric C Ricart
Bodegón del periquito
Colección particular.
Barcelona
De allí la rescaté porque la quise para mí. La preferí antes que escoger algún objeto de plata, alguna escultura, o cualquier cerámica o vajilla de gran valor.

Así puedo escuchar, siempre que lo necesite, el murmullo del mar que guarda en su interior y me regala cada vez que me la acerco a mis oídos.
Ella es generosa.
Óleo de Enric c Ricart
Naturaleza muerta de pajarita roja
Colección particular
Amplifica el sonido fluctuante de las olas, musitando a la vez, o al menos a mi me lo parece, el dulce bisbiseo de las voces de mis seres queridos ausentes.

Y como no podía ser de otra forma, le quiero dedicar un texto, un microrrelato que como ella, en lo pequeño se hace grande, en lo sencillo, tierna, y en la esencia de "naturaleza muerta", inmortal.


UNA CARACOLA DE MODELO (Microrrelato)

Ella posa inmóvil.
Pone al descubierto las formas redondeadas de su cuerpo, los recovecos misteriosos de genuinos murmullos, los repliegues de su piel.
Mientras, el pintor observa sus rasgos para captar con maestría la hechura de su pose.
Ella puede sentirse la Friné ante Praxíteles o Margarita Luti ante Rafael o Josefa Tudó ante Goya, porque es musa, divinidad inspiradora, observada en detalle por ojos que conciben la realidad diversa y múltiple para plasmar en sus lienzos.
Dicen de ella que es "naturaleza muerta" de un bodegón, sin embargo, llena de cromatismo y de luz, ha quedado inmortalizada para siempre.

Y ves por dónde que este microrrelato ha resultado FINALISTA en esta primera semana del concurso de Wonderland, conducido por Rosa Gil y Jordi Muñoz, director de la Escuela de escritores del Ateneu de Barcelona.
Comparto cartel con un abanico de excelentes autores:
el GANADOR con "Adaptación al sistema"de Gabriel Pérez, Deshielo de Pilar Alejos, Regalo de despedida de Manuel Menéndez, entre iguales de Mikel Aboitiz y En busca del crepusculo de Pablo Núñez.

En este enlace los podrás leer todos: Wonderland Rne



Actividad en Facebook


dimarts, 1 d’agost de 2017

En Vilanova están de Festa Major

Mi madre era oriunda de Villanueva y La Geltrú, un pueblo del Mediterráneo, en la Costa del Garraf muy cerca de Barcelona.
Desde hacía unos años, en verano, pasábamos juntas unos días de descanso. Así veía a su familia, se bañaba en la playa de su juventud, y a pesar de que encontraba todo muy cambiado, "a peor", según decía, evocaba sus recuerdos y me transmitía su estimación.
La que yo siento también por Vilanova.
He vuelto a ir.
He caminado por el Paseo de Ribas Rojas, me he alojado en el mismo hotel, frente a la Torre Blava, he paseado por delante de la casa de la playa, la de los arcos, donde conoció a mi padre, por frente de la casa de su abuela, en Las Ramblas, donde actualmente en su lugar hay un Centro de Atención Sanitaria, he caminado cerca de la Casa del Amparo, el asilo, he recordado a Rosa Illa, a Rosa Margarit, las tatas que siempre me nombraba, la Masia Cabanyes, La Masien Samà...

En esta ocasión, con ella, mi madre, en el corazón, que es desde donde ahora nos hablamos.

En Vilanova estos días están de Fiesta Mayor y quiero compartir las imágenes del Auca de la Festa Major del año 1919, con sus cuarenta y ocho grabados, creada por Enric C Ricart, el padrino de mi madre, impulsor de que la fiesta se reestableciera allá por los años cuarenta.

Para ver con detalle el Auca de La festa Major ir a este enlace a mi otro blog:



diumenge, 16 de juliol de 2017

No estando tú, la materia no es nada.

Hoy hace dos meses.
No te olvido.

Ya todo ha terminado.
Desalojaron tu casa.
Ahora en ella habita el silencio, el vacío, porque yo sé que no estando tú, la materia no es nada.

Algunos muebles han acabado como un desecho en la calle, donde va a parar lo que no sirve, donde han de estar los trastos viejos que estorban. Lejos.
Y los otros, los que dicen que tienen más valor, sillerías isabelinas, espejos y lámparas centenarios, objetos de plata, obras de arte, vajillas antiguas… cualquier dia me los encontraré en el mercadillo de los Encantes, en la tienda del anticuario que se los ha llevado, a cambio de nada, “por hacernos un favor”.


Pero yo sé que no estando tú, esa materia no es nada.

En tu casa el tiempo se paró cuando dejaste el sofá color malva, la mesa camilla de faldas estampadas, el butacón con el almohadón hundido, al lado del teléfono, donde esperabas mi llamada cada tarde, en los jabones de lavanda que perfumaban tu ropa.
El tiempo se paró en tu dormitorio, donde sentirías muchas veces la soledad y el vacío añejo en el lado derecho de tu cama.
Se paró el tiempo en la libreta que dejaste con el punto de página que te bordé en tela de seda y bajo la funda de las gafas que ya no te servían para tus ojos cansados. Se quedó el tiempo quieto en los objetos más simples que sobrevivirán aún después de haberte ido para siempre, como el vaso de agua sobre la mesa que tal vez calmara tu sed en un último sorbo o las migas del pan que aquel día te alimentó.

Pero yo sé que no estando tú, esa materia no es nada.

Durante mucho tiempo conservé todo tal como tú lo dejaste.
Iba a tu casa, recogía el correo, sentía el olor de tus cosas,  y mi mirada se detenía en la caja de metal dorado de tu abuela con su nombre grabado: Aurora; en la máquina de coser con la que confeccionaste tantos sueños y tan poco reconocidos. Mi mirada se detenía en el mantel de encaje desencajado, regalo de una amiga que se fue antes que tú, y sobre tu tocador, veía las pulseras centelleantes y las perlas, el signo de tu coquetería que has mantenido hasta el final.
Miraba los espejos que se jubilaron con tu ausencia, porque ya no reflejaron nunca más tu silueta. Y los vestidos en tus armarios, tus zapatos, todas tus pertenencias que mantenías en delicado orden...
Ellos y yo, cuántas veces hemos llorado tu ausencia al intuir que no regresarías.

Pero yo sé que no estando tú, esa materia no es nada.

Tu casa está vacía.
Las paredes desnudas, tatuadas por los contornos de los cuadros como sombras de su existencia.
Todo inerte como tantas imágenes de fotos que llenaron tu vitrina, de aquellos que decían quererte y nunca lo demostraron cuando eras ya viejita.
Las bombillas penden de un hilo desarropadas sin el cobijo de sus mamparas. El salón en penumbra, como siempre, porque tus ojos de delicada mirada, no toleraban la luz exterior porque hacia aumentar tu ceguera.
Ante esas paredes huecas te llamo sabiendo que el eco de mi voz, reverberando en las  estancias vacías, llegará a donde tú estés.

Me asomo a la terraza por última vez y veo a la gente transitando ajena a la tristeza que me embarga, igual de ajenos que aquellos que necesitabas cerca en la soledad de tu vejez,  y solo te mostraron indiferencia y desapego.



Y ahora, mamá, tengo un montón de cosas que me has dejado en el lote de lo que llaman herencia. Demasiadas. Me reconforta el transistor que te ronroneaba por las noches al acostarte, las muñequitas antiguas de gorritos estampados y pompas de jabón en la bañera, el jarrón de tu abuela que quisiste tener contigo hasta el final, … eso que yo sé que no estando tú, es materia y no es nada, pero tengo, y me reconforta todavía más, un espacio profundo donde guardo tu mirada, tu sonrisa, tus recuerdos, tus ganas de verme, tus últimas caricias, el eco de tu voz cantando conmigo en las últimas horas del adiós, ese espacio profundo se llama corazón. En él guardo lo que nos hemos regalado en vida.

Eso que yo sé que no es materia y lo es todo.


De la única gestión que yo no me encargué.  Estaba tan triste, tan agotada, tan estresada con los temas de herencia que no fui capaz de luchar por unos muebles, pero...como de antemano ya supuse, a la venta en mercadillo de Los Encantes, he encontrado este mueble de casa de mi madre que, junto con otros muchos de valor, se llevó el anticuario (Sr. Miquel LLopis de Barcelona)  por 0 euros, bueno, a cambio del trabajo de desalojar el piso.
El mueblecito en cuestión  lo tienen a 300 euros. Así ya comprendo cómo muchos se ganan a la vida.








divendres, 16 de juny de 2017

La muerte no es nada

Hoy hace un mes y cómo te encuentro a faltar...


Death Is Nothing at All – Poema de Henry Scott Holland

La muerte no es nada.
Solo me he escapado a la habitación de al lado.
No pasó nada.
Todo es como era.
Yo soy yo y tú eres tú.
Lo que hemos vivido sigue intacto, sin cambios.
Lo que fuimos la una para la otra, todavía lo somos.

Llámame por mi antiguo nombre familiar.
Háblame como siempre lo has hecho,
sin ninguna diferencia en el tono,
sin aire forzado de solemnidad o pena.

Ríe como siempre reíamos de las bromas que disfrutábamos juntas.
Juega, sonríe, piensa en mí, reza por mí.
Deja que mi nombre suene como la palabra familiar que fue, que se hable sin esfuerzo, sin el rastro de una sombra sobre ella.

La vida significa lo que siempre ha significado.
Es lo mismo de siempre.
Hay una continuidad absoluta e ininterrumpida.
¿Qué es esta muerte sino un accidente?
¿Por qué habría de estar fuera de tu mente solo porque estoy fuera de tu vista?

Te espero en algún lugar muy cercano, a la vuelta de la esquina.
Todo está bien.
Nada es pasado; nada se pierde.
Un breve momento y volverá a ser como antes.
¡Cómo nos reiremos de los problemas de separarnos cuando nos encontremos otra vez!

divendres, 5 de maig de 2017

Arrieros somos y...



ARRIEROS SOMOS Y...

Si hubiera sido por mi hermano, me hubiera quedado con el mote de “la niña idiota”, porque desde pequeño, delante de nuestros compañeros de colegio, aprovechaba cualquier ocasión para desprestigiarme.
Por fortuna mi madre, víctima de sus tiranías, me enseñó a ser fuerte ante la adversidad.
Estudié varias especialidades de Medicina que acabé con Cum Laude. Administro mi propia clínica. Tengo prestigio profesional.
Me comunican que su mujer ha solicitado con insistencia, cita para él, lo antes posible. Refiere que le controlan un trastorno metabólico, pero le ha desencadenado impotencia severa.
—A ver… mi agenda. ¡Uy! tengo demora para años.



Microrrelato  FINALISTA en el programa de Wonderland de Rosa Gil y el Director de la escuela de escritores Jordi Muñoz.

divendres, 28 d’abril de 2017

Intimidaciones


INTIMIDACIONES

Siempre has hecho el grande. Eres pedante y fatuo, en todo. Has de sobresalir, destacar sobre los demás. Para los que como yo sabemos cómo las gastas, tu forma altiva de llamar la atención, ya está demodé, y no nos afecta.
Te has burlado de mí como te burlas de quienes son mejores que tú, y más, si hueles el éxito ajeno.
Vas a caer en picado.
A mí no me vas a encontrar. En estos años de convivencia que tú has pretendido hundirme, yo he tocado fondo, y he aprendido a nadar en las aguas más profundas.






Para los Viernes creativos

divendres, 21 d’abril de 2017

Donde se cuenta lo que le sucedió a don Quijote, yendo a ver su señora Dulcinea del Toboso




𝕰𝖓 𝖚𝖓 𝖑𝖚𝖌𝖆𝖗 𝖉𝖊 𝖑𝖆 𝕸𝖆𝖓𝖈𝖍𝖆...
—Bienvenido seáis Don Alfonso Quijano ¿Qué tal por los campos de Castilla?
¡Ufff! Quitaos por Dios la armadura que debajo de ese peto oléis a perro. Y acercaros después al corredor porticado que dispondré de un arrimadero para vuestro descanso, mientras, avisaré a los músicos que toquen la chirimía, el laúd y la vihuela para vos.

—¡Ay princesa y señora universal del Toboso! mi Dulcinea, si vos tuvierais las ganas mías de estrujaros, no sería menester quitarme la armadura, ni os atufaría la peste acumulada en el camino.Vuestra merced ha de saber que he atravesado un mar dorado de trigo, que he luchado contra aspas de veleros gigantes como molinos, que sentado en la albarda de Rocinante, perdí los estribos más de una vez y estoy deslomado. Vengo tan roto que, si no llega a ser por el morrión y el espaldar que me protegen, no hubiera podido llegar para veros.
Acérqueme por Dios señora, el botijo de agua, que vengo seco, con bota vacía desde Quintanar de la Orden.

__ He dicho, Don Alfonso, que os despojéis de la armadura. Hay agua en el aljibe, para beber y para asearos.

__ ¡Oh doncella exigente! ¡Agora me libre Dios del diablo! lo que vuestra merced mande con tal de faceros contenta si después podemos vernos, frente a frente, para fablar de las buenas nuevas que traigo para vos.

Leyendo el Quijote me doy cuenta que los tiempos no han cambiado nada. Cuando llego del taller, mugriento y sudado, mi mujer recoge mi mono como si estuviera apestado, no me mete a mí en la lavadora de puro milagro, pero me envía sin contemplaciones a la ducha…𝖘𝖎𝖓 𝖉𝖚𝖉𝖆 𝖆𝖑𝖌𝖚𝖓𝖆. 𝖁𝖆𝖑𝖊.
𝕱𝖎𝖓.




Para los viernes creativos

divendres, 7 d’abril de 2017

El eco de tu voz



Muchas tardes camino hasta el mirador desde donde diviso el pueblo. Subo por el sendero que bordea la montaña, entretenida con las formas caprichosas de las rocas, que en algún tramo parecen horadadas por el viento. Bajo la sombra de las encinas y entre acebos del sotobosque, siento el silencio, interrumpido a lo lejos por el rumor del agua que, en cascada, precipita su cauce. Sueño que vuelo alto como un águila, inventando piruetas con alas que arremolinan el aire, aire cálido, porque es aire enamorado. Grito tu nombre y espero el eco de tu respuesta. Entonces me parece oír tu voz cuando me dice que un día andaremos, por siempre juntos, nuestro camino hasta la cima.

Para los Viernes creativos

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