El marco viajero


Toda mi vida he visto en la cabecera de la cama del dormitorio de mis padres un marco dorado, barroco,  de gran tamaño,  con un grabado antiguo. Es una talla en madera de iconografía vegetal con copete superior. El tipo de marco que le llaman cornucopia.

Al morir mi madre me tocó en  herencia y entre que no tengo espacio en mis paredes, ni es del estilo de mi decoración, y estando muy bien conservado, pensé que sería una pieza para poner en venta, y así lo hice. Antes de ello lo desmonté por la parte trasera para quitar el grabado y me encontré con una imagen de una virgen que corresponde a "La Madonna de Giovanni Battista Salvi da Sassoferrato".
Imagen con la que expuse el marco en mi web de ventas.
Al cabo de unos días, un señor interesado en adquirirlo contactó conmigo. Hicimos tratos, llegamos a un acuerdo y el marco, viajó a Málaga.
Hoy está en un altar sobre una imagen de un Cristo cautivo, el Jesús de la Salud de la Parroquia de la Virgen Milagrosa y San Dámaso Papa, en el barrio del Molinillo, y enmarca la figura de un Agnus Dei, obra realizada por el artista Francisco M Calderón.

Quiero pensar que el espíritu de los testigos directos, mis padres, que lo fueron durante tantos años en su dormitorio, está impregnado en este marco que ahora acompaña el Cristo de la Salud.
Habiendo tantas capitales en España, que haya viajado a Málaga, cuanto menos, me sorprende.

Y ¿qué tiene de sorprendente para mi que sea Málaga?

Un dia, estando ya muy postrada mi madre en la cama, comentamos:
 _mamá, pronto te pondrás bien, porque si no ¿quién va a cuidar de mi? y ella rápido me contestó:  yo te cuidaré siempre, esté donde esté.

Y es que en la vida todo cuadra, todo tiene un sentido, los elementos se interrelacionan, las cosas y las personas van y vienen, y quiero creer que los seres que has querido y cuidado en vida, cuando mueren, siempre te acompañan,  es justicia cósmica, y no solo están dentro de ti en el recuerdo y en la memoria,  sino que, a veces, los presientes en las muestras que evidencian su acercamiento.
Y este marco se ha ido a Málaga y no es por casualidad. No.
Este marco, impregnado con una esencia especial, se ha ido a Málaga porque es justo el destino escogido, desde hace tiempo, para pasar largas temporadas tras la jubilación.
Y hete aquí que se acerca el momento.


Cristo de la Salud
Parroquia de La Virgen milagrosa y Damaso Papa
Málaga


Óleo de Francisco M Calderón


Mi galeria de Arte

"La publicidad es el arte de convencer a la gente para que gaste el dinero que no tiene en cosas que no necesita". (Will Rogers)

Podría ser que esta máxima me desmontara la idea de presentaros una propaganda de los artículos que en la actualidad vendo. Pero no, no me desmonta nada. Si vendo bien, y si no, ya venderé cuando sea, (hay algún anticuario que va al acecho detrás mío), pero no, no me interesa caer en sus redes. Quiero hacerlo como a mi me gusta.
Las cosas tienen un precio, pero también un valor, porque tienen arte, creatividad, oficio, belleza,  y detrás de muchas de ellas, hay esfuerzos de los artesanos, de los artistas que las crearon. Por eso no me interesan, hoy por hoy, los anticuarios que tienen solo el interés mercantil descarado de ganar.

Y no todo en la vida son intereses. No todo es el precio que se acepta del mejor postor. Hay personas altruistas, las hay que valoran la belleza, hay quien ocupa su tiempo en el coleccionismo y hay muchos que simplemente tienen curiosidad; también hay pocos con posibilidad de comprar, y menos si se trata de antigüedades,  que no son de primera necesidad. De acuerdo. Pero eso no me priva de compartir lo que creo que puede ser interesante de ver para muchos.
Son artículos que formaron parte de mi familia, artículos que adquirí en otras épocas, y que ahora voy a vender.
Si entre las prisas de tu vida encuentras unos minutos para relajarte, ven a contemplar lo que te ofrezco. Seguro que hay algo que te guste. Sea como fuere, os lanzo la presentación.
(Publicidad)











annajorba@telefonica.net

Hace un año

Hace un año que te fuiste. Un año que descansas. Un año que descanso.
Puede parecer extraña esta última afirmación, puede que no quede bien decirla, pero no se trata de quedar bien o no, ni de ser o no, como se dice hoy en dia, políticamente correcta, se trata de decir la verdad tal como la siento.

Con tu ausencia se fue desvaneciendo poco a poco aquella desazón que me embargaba al estar pendiente de ti en todo momento, pendiente de tus cuidados, de tus necesidades, de procurar atender a lo que te convenía en cada momento. Cada vez necesitabas más. Eras muy mayor. Si, si, ya se que a ti no te gustaba serlo y hacías lo imposible por no parecerlo, y llevaste tu coquetería hasta el último instante con la misma dignidad que te caracterizó siempre.

Para entenderte, hacia falta conocerte y quererte. Solo los que no llegaron nunca a este punto, te tildaron de distante y egocéntrica, de altiva y de orgullosa. ¡Ignorantes!

Conocerte era saber tus preocupaciones, tus miedos, tus inseguridades, tu dolor ante la indiferencia, los vacíos y las ausencias, y compartirlo juntas; conocerte era saber tus gustos, tus anhelos, tus deseos, tus antojos, tus caprichos, y compartirlo juntas.

Quererte fue darte lo que  merecías. Devolverte lo que tú antes me habías dado. No tenía precio ver tu cara iluminada al verme o verte disfrutar comiendo los huevos fritos de Cal David que frecuentábamos; quererte era pasar horas contigo y pintarte, peinarte, perfumarte, arreglar tus bonitas manos, y dejarte "perfecta" como siempre te gustó estar, con tus túnicas y tus collares de perlas, y tus camisones de puntillas;  quererte era salir a pasear hasta el parque, empujando la silla de ruedas por las pendientes del barrio, y pasar por la farmacia de Dolores que te colmaba de besos, y encontrarnos  en las Rondas con Claudio que te decía lo guapa que estabas; quererte fue procurar que no te faltara de nada. Volví a cantar y a tocar la guitarra, hice de enfermera, de pedicura, de secretaria, de gestora, de recadera, de amiga, de confidente, y sobre todo de hija. Así fue.

Hoy mi corazón está en paz por haber escrito a tu lado cada uno de aquellos últimos momentos de tu vida, el guión más real de tu historia, en la que hubo demasiado de malo y suficiente de bueno.

Hoy hace un año que te fuiste, un año que descansas. No te preocupes por mi, mamá, que estoy cerca de quien me quiere, y me sigo manteniendo alejada de aquellos que tanto daño nos hicieron, a ti y a mi. Esta es la verdadera razón por la que yo también descanso. 
Que sepas que no te olvido y cada dia que pasa pienso en ti.


No habrá ni noche ni abismo
que enflaquezca mi heroísmo
de buscarte sin cesar.
Si eras más que yo mismo,
¿cómo no te he de encontrar?
(Amado Nervo)


Imágenes para el recuerdo...






Comentarios de Facebook

Haru, lo llena todo

Queridos amigos,
me acerco de nuevo a vosotros para saludaros a todos.
Si, rompo la distancia, el silencio escogido, la ausencia querida en estas redes cuando decidí parar y tomarme tiempo (aunque el tiempo se me escape igualmente a pasos agigantados en mis otras actividades).
Y vuelvo porque quiero compartir un texto que me llena de sensaciones, que me acerca a personas que me interesan, que me enriquece, que me emociona, que... Y más si me siento aludida.
No podía ser nada tan bello como un texto de Haru, el libro de mi estimada Flavia en las sinceras reflexiones de mi amiga Anna Costa.
Hay tantas citas en este libro que llenan el alma que…

Os dejo una, de la mano de su autora en la foto que ilustra esta entrada:
“Respeto y confianza, dos palabras que sustituyen a una sola.
¿Cuál?
Amor. Contesta Haru, segura de la respuesta.

Con mi agradecimiento.

Y deciros que “El recuerdo es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados”.
Ojalá sea así y NO ME OLVIDEIS.

El escrito de Anna Costa está en Se7 accents en este enlace: HARU

Y yo estoy en Facebook


En un abanico

Queridos amigos
Hace tiempo que no publico en este blog.
El tema es que no escribo nada de nada. Muchos sabéis que estoy ocupada con otras actividades relacionadas con la venta de antigüedades, de arte, de dibujos, de grabados, de papelería, libros, etc, cosas de familia.
Hoy, al renacer esta primavera, he sentido necesidad de compartir un poema de mi padre. Un soneto bien construido, romántico y muy de su época.
Para ilustrarlo la foto de un abanico de mi bisabuela que acabo de poner a la venta en la web en la que trabajo.
Me acuerdo de todos vosotros y espero que no me hayáis olvidado.


EN UN ABANICO
Soneto de Francisco Jorba Bueno


Estos humildes besos que te dedico
no aspiran a más gloria ni a más fortuna,
que dormir dulcemente sobre la cuna
que forman las varillas de tu abanico.

Mis sueños sublimes y soberanos
aunque a veces confusos y otras dispersos
hoy han forjado estos catorce versos
para que solo jueguen entre tus manos.

Si acaso de otros labios la ardiente queja
escuchas, algún día, junto a la oreja,
palpitando tu pecho por quien te hablara...

Si en el blanco reverso de las varillas
ruborizada ocultas ambas mejillas,
pondrán catorce versos sobre tu cara.

Un impasse de silencio

Quiero agradecer la compañía de tantos de vosotros que he sentido cerca durante estos años. Eso lo primero.
Y para quien quiera estar un ratito más conmigo, que lea lo que sigue:

Desde que me fracturé la espalda, pronto hará ocho años, no he parado de escribir habitualmente, casi cada dia. Movida por una necesidad.
Yo crecí en un mundo de silencios, silencios que aplastaban la palabra, que enterraban los sentimientos, que mataban la libertad de expresión. Y por suerte, aquellos silencios empecé a romperlos cuando descubrí que en la escritura, entre letras y palabras, podía ser lo que nunca me atreví a decir.

Y gracias a la escritura he sido pez, he sido letra, he sido rana, alguna vez murciélago, muchas veces hombre, otras niña, a veces casada, alguna embarazada, otras madre, otras marido; he hablado por boca de mujeres maltratadas, de niños náufragos que mueren en las orillas de un mar muerto por la indiferencia, he querido defender los sentimientos, la generosidad de entregarse en frases que acercan, también he sido hiriente, critica, altiva e insolente; he sido abogado, he sido Wonderliana, he sido Cadena de Ser, he sido microbibliotecaria, de lunes o de viernes, (muchos ya sabréis a qué me refiero), y os aseguro que, en cada uno de mis personajes de ficción que inventé, nunca dejé de ser yo misma. Ese es el afán que persigo.

Pero en la vida hay cambios, y ahora estoy en la fase de uno de ellos. Si antes necesitaba expresar y lo hice escribiendo, seguramente para evadirme, ahora preciso callar, y es lo que voy a hacer.
Y me queda la cosa más importante para deciros, pero… eso ya será en la próxima ocasión.



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El vaso de Guinea

Puedo pensar que un simple vaso no tiene valor, pero yo tengo uno que no tiene precio.

Es un vaso de los que llaman "Vintage", un palabrejo que no me acaba de gustar. Ese vocabulario nuestro que ¿se enriquece? a base de palabras de otras lenguas. Vintage es como como ser tibio, ni frío ni calor;  o como diría en su canción Víctor Jara :"ni chicha ni limoná"; Vintage no es ni antiguo ni actual. Pero mi vaso es Vintage. Ha sobrevivido unos sesenta años, como sobreviven los objetos por encima de la supervivencia de las personas. Ellas se van y lo material queda
Y si,  mi vaso no tiene precio.

Es de cristal, de cristal grueso,  pesa, está hecho a prueba de golpes, aunque tiene los bordes rotos y ha perdido transparencia. Pero es único. Único en todos los sentidos de la palabra. Único porque no hay ninguno más en la cristalería. Único porque está pintado. Si, pintado por mi madre. Pintado con recuerdos de Guinea, el continente que me vio nacer. Pintado con personajes ataviados con vistosos abalorios, como los clothes, que llevaban las nativas de aquellas tierras contrastando con su morena piel.

Y ya sabéis porqué siento que este vaso no tiene precio.

Ahora mismo lo voy a llenar de un buen vino y a brindar por mi madre, por mi y por todos vosotros.


Desconecto

Esto es como la vida, ¡injusto!
No hay departamento de quejas.
Me toca aceptar.
Tengo un blog en el que estoy trabajando últimamente a modo de inventario de los articulos que pongo a la venta. Después de seis meses de trabajo y de más de 1400 fotos subidas, me han desaparecido dichas fotos de las entradas del blog.
Es un desespero tener que volver a empezar.
Por ello estaré más alejada de publicar en esta red ocupada en reponer el otro asunto.
Así pues me voy a reparar los desperfectos para seguir adelante.
Os seguiré visitando desde la retaguardia.
Vuelvo enseguida


El mar, tu mar

Hoy hace seis meses.
"Las fotografías engañan al tiempo, suspendiéndolo en un trozo de cartón donde el alma queda bocabajo. (De amor y de sombra de Isabel Allende)
Y mira, he puesto la foto que querías tener en tu habitación.
Tus recuerdos.


Mientras, yo sigo rodeada de artisteo familiar: traslado cuadros, dibujos, grabados, papeles antiguos.Un anticuario por aquí,un Museo por allá y en fin, entretenida con cosas del inventario.
Una vez yo también quise pintar para ver qué tal se me daba. Aproveché mi inmovilidad, tras mis fracturas de espalda, y en la convalecencia lo intenté. Y hete aquí uno de mis cuadros, miniatura, de ese mundo inmenso y profundo que hoy me inspira, mientras pienso en ti mamá, que no te olvido.


EL MAR, TU MAR

Busco en la brisa del mar tu caricia para que entone mi alma. Mis lágrimas de sal se alborotan descontroladas y se funden en sus aguas. Ante esa inmensidad, con el vértigo de mirar atrás, detengo el tiempo en los sueños de infancia ¡qué lontananza!
Me sentía arropada por tu ternura de madre que siempre desplegaste sobre mi. Yo fui una niña dócil y con ello me gané el cariño. Sí, sí, las predilecciones nadie te las regala, también se ganan. Son como el amor que con amor se pagan. Es hoy que me rebelo. Tengo como este mar un profundo abismo de silencio zozobrando en mis adentros, y un horizonte, y un cielo, y un astro, y a tí... pero tan inalcanzables.
Me venció la severa ausencia cuando te sentí inerte y supe que mis ojos nunca más volverían a verte.

****************


Encuentro con mis recuerdos

Dentro de cinco días, hará cinco meses que se fue, y viéndola en la foto en el quinto mes de embarazo, me desborda la nostalgia.
Acabo de integrarme en un grupo de Facebook : "Somos una familia guineana",  y buscando alguna foto para compartir, he encontrado esta diapositiva de mi madre en Bata (Guinea). 
Nací en el año 1952, así que, el tiempo que ha pasado es mucho. Y su recuerdo lo llevo muy adentro,  tanto como ella me llevaba a mi en su estado. Y se la ve feliz.


De Joan Manel Serrat "Soneto a mamá"

No es que no vuelva, porque me he olvidado
de tu olor a tomillo y a cocina.
De lejos, dicen que se ve más claro,
que no es igual quién anda y quién camina.

Y supe que el amor tiene ojos verdes,
que cuatro palos tiene la baraja,
que nunca vuelve aquello que se pierde
y la marea sube y luego baja.

Supe que lo sencillo no es lo necio,
que no hay que confundir valor y precio,
y un manjar puede ser cualquier bocado

si el horizonte es luz y el rumbo un beso,
No es que no vuelva porque me he olvidado:
es que perdí el camino de regreso,

Mamá...




Del grupo de mis padres en Guinea, no queda nadie.  Los Tatay, Los Zapatero, Los Carmona,  Los López,  y tantos otros. Quedamos sus hijos con los recuerdos. Seguro que estarán de tertulia, donde sea,  recordando bellas y a veces no tan bellas historias de su vida, y de la amistad que les acompaño siempre. La experiencia de Guinea a mis padres les marcó mucho,  y a mi me enseñaron a quererla.



Bata (Guinea)


Derechos y obligaciones


Relato seleccionado en el Concurso de Microrrelatos de Abogados del mes de Octubre. Publicado en la web de Abogacía Española.
Si queréis emitir un voto a favor podeis entrar en dicha Web de Abogacía AQUÍ.
Solo se precisa estar registrado.



Por ser del género femenino para un misógino autoritario en mi fracturada familia, tuve que hacer frente, sola, como hija cuidadora, a todas las necesidades.
Bien es verdad que ello no me representó ningún problema, sino al contrario, me reconfortaba tener la oportunidad de demostrar el cariño y el agradecimiento hacia el ser que me había dado la vida. Hasta su fallecimiento.

Después, intentar conciliar las diferencias en los temas de herencia, me hubiera sido muy difícil de no ser por la mediación de mi abogada. Mi interlocutora para salvar la barrera de la incomunicación. Fue el escudo tras el que protegerme del despotismo familiar a la hora de repartir los bienes.
Defendió dentro de la estricta legalidad lo establecido en un testamento. Todo se repartió a partes iguales. Bueno, todo, menos las obligaciones, que para eso ya no había remedio.


Palabras obligadas a incluir: género, iguales, conciliar, barrera, oportunidad
Foto de internet.

Nuestra última canción

Hoy hace cuatro meses.
No te olvido


Era muy consciente de la gravedad de mi madre.
Supe que era el final. Aquella tarde me quedé sola con ella unos instantes, y... la atmosfera se volvió mágica.
A mi madre siempre le gustó que le cantara, de hecho cada semana lo hacía, no solo a ella, sino a todas las compañeras de residencia. Ella me pedía canciones concretas: Amores, de Mari Trini, Paraules d'amor, La Guitarra, y otras tantas de Serrat; le cantaba rancheras, canciones infantiles...
Era una terapia para ellos y para mi, una satisfacción.
Me quedé sola con ella.
Muy postrada, sin abrir los ojos, sin responder a nada, me acerqué a su cara, le arreglé el cabello, (llevar el pelo bien era su pasión), la acaricié y me puse a cantar.
No dí crédito a su reacción. Sonrió. Era evidente que me oía. Canté emocionada, susurrandole al oido.
Le pregunté si le gustaba,  y con voz imperceptible me respondió que sí. Le pregunté si quería que le cantara en catalán o en castellano,  y me contestó rotunda: ¡castellano!
Instantes de magia. Un regalo.
Puse el móvil a grabar y la tengo cantando conmigo. Inmortalizada, tanto en el video como en mi corazón. Aquellas fueron sus últimas palabras, sus últimos gestos, su última respuesta de estar viva.
Aquella tarde me despedí.
Lo que hubo necesitado en los últimos años, duros, difíciles, tristes, con dedicación exclusiva, se lo dí. En vida, como se demuestran las cosas.
Murió al dia siguiente.
Siento paz.
Allí donde estés, sigue cuidando de mi. 
Gracias, mamá.

NUESTRA ÚLTIMA CANCIÓN

Cada dia navego mar adentro. El vaivén de mi barca acuna el desconsuelo de tu ausencia. A las aguas les susurro las mismas palabras hechas canción, que dediqué a tus oídos en las horas previas a tu adiós. Aquel canto de amor fue un regalo mutuo que nos dimos, que no voy a olvidar. Único e irrepetible. El hilo tenue de tu voz que armonizó con la mía, hecha llanto, para quedarse por siempre en mi alma que es dónde te llevo.
Yo sé mamá que es una atrevida quimera querer que me escuches, pero a quién le voy a cantar sino al mar, al cielo, al aire, que es donde tú estás.







Una caracola con historia. Una caracola de modelo (microrrelato finalista en Wonderland)

Y hete aquí una caracola con historia...

Hace años, muchos años, fue cobijo de algún "tritón del Mediterráneo". Un ser vivo marino que habitaba en aguas templadas.

Sirvió de modelo al pintor Enric C. Ricart en sus lienzos llamados "Naturaleza muerta", cuando aún
persistían las tendencias artísticas del realismo, antes de iniciarse la evolución en la vorágine de vanguardia hacia la abstracción total y lo no figurativo.

Reposó silenciosa, custodiando nostalgias, en una vitrina del salón de la casa de mi madre.
Aquel mueble acristalado protector de objetos frágiles y valiosos.

De allí la rescaté porque la quise para mí. La preferí antes que escoger algún objeto de plata, alguna escultura, o cualquier cerámica o vajilla de gran valor.

Así puedo escuchar, siempre que lo necesite, el murmullo del mar que guarda en su interior y me regala cada vez que me la acerco a mis oídos.
Ella es generosa.
Amplifica el sonido fluctuante de las olas, musitando a la vez, o al menos a mi me lo parece, el dulce bisbiseo de las voces de mis seres queridos ausentes.

Y como no podía ser de otra forma, le quiero dedicar un texto, un microrrelato que como ella, en lo pequeño se hace grande, en lo sencillo, tierna, y en la esencia de "naturaleza muerta", inmortal.


UNA CARACOLA DE MODELO (Microrrelato)

Ella posa inmóvil.
Pone al descubierto las formas redondeadas de su cuerpo, los recovecos misteriosos de genuinos murmullos, los repliegues de su piel.
Mientras, el pintor observa sus rasgos para captar con maestría la hechura de su pose.
Ella puede sentirse la Friné ante Praxíteles o Margarita Luti ante Rafael o Josefa Tudó ante Goya, porque es musa, divinidad inspiradora, observada en detalle por ojos que conciben la realidad diversa y múltiple para plasmar en sus lienzos.
Dicen de ella que es "naturaleza muerta" de un bodegón, sin embargo, llena de cromatismo y de luz, ha quedado inmortalizada para siempre.

Y ves por dónde que este microrrelato ha resultado FINALISTA en esta primera semana del concurso de Wonderland, conducido por Rosa Gil y Jordi Muñoz, director de la Escuela de escritores del Ateneu de Barcelona.
Comparto cartel con un abanico de excelentes autores:
el GANADOR con "Adaptación al sistema"de Gabriel Pérez, Deshielo de Pilar Alejos, Regalo de despedida de Manuel Menéndez, entre iguales de Mikel Aboitiz y En busca del crepusculo de Pablo Núñez.

En este enlace los podrás leer todos: Wonderland Rne






En Vilanova están de Festa Major

Foto, captura de pantalla de google maps
Mi madre era oriunda de Villanueva y La Geltrú, un pueblo del Mediterráneo, en la Costa del Garraf muy cerca de Barcelona.
Desde hacía unos años, en verano, pasábamos juntas unos días de descanso. Así veía a su familia, se bañaba en la playa de su juventud, y a pesar de que encontraba todo muy cambiado, "a peor", según decía, evocaba sus recuerdos y me transmitía su estimación.
La que yo siento también por Vilanova.
He vuelto a ir.
He caminado por el Paseo de Ribas Rojas, me he alojado en el mismo hotel, frente a la Torre Blava, he paseado por delante de la casa de la playa, la de los arcos, donde conoció a mi padre, por frente de la casa de su abuela, en Las Ramblas, donde actualmente en su lugar hay un Centro de Atención Sanitaria, he caminado cerca de la Casa del Amparo, el asilo, he recordado a Rosa Illa, a Rosa Margarit, las tatas que siempre me nombraba, la Masia Cabanyes, La Masien Samà...

En esta ocasión, con ella, mi madre, en el corazón, que es desde donde ahora nos hablamos.

En Vilanova estos días están de Fiesta Mayor y quiero compartir las imágenes del Auca de la Festa Major del año 1919, con sus cuarenta y ocho grabados, creada por Enric C Ricart, el padrino de mi madre, impulsor de que la fiesta se reestableciera allá por los años cuarenta.